CONSEJOS PARA ELEGIR UNA BUENA ESCUELA DE SURF ESTE VERANO

 

Por Eduardo Illarregui Gárate

 

Pese al cambio climático y la revolución tecnológica de los materiales, que ha permitido crear mejores trajes de neopreno, el surf sigue siendo  un deporte que se practica mayoritariamente en verano. Durante los próximos meses de julio y agosto, muchas personas elegirán realizar un curso en una escuela para iniciarse o perfeccionar su técnica en este milenario deporte hawaiano. Hasta hace poco tiempo la elección de una buena escuela de surf no era difícil, pues no había muchas, pero con el boom de los últimos años la selección no resulta en absoluto sencilla. David García ‘Capi’ (Santander, 1974),  creador de la primera escuela de surf en España, allá por 1.991,  nos da alguna clave  a seguir a  la hora de elegir una buena escuela de surf y las características que tienen  que aunar los  instructores  que allí transmiten sus conocimientos.

Ahora que llega el verano y mucha gente estará pensando en iniciarse en el surf…  ¿Es un deporte apto para todas las personas o requiere cierto nivel físico?

-Hoy en día, con las tablas que hay, que algunas son como un portaaviones, y  con los materiales, cualquier persona puede, no vamos a decir hacer surf, pero sí introducirse en el mar con un profesor, que éste te empuje en una espuma  y enseñarte a ponerte de pie encima de una tabla. Ahora mismo incorporarse en una tabla es facilísimo. Cuando yo empecé,  en el año 91, a dar clases de surf con las tablas que yo utilizaba, me di cuenta que era imposible enseñar a hacer surf con ellas. Se nos ocurrió hacer tablas más dimensionadas, que llamábamos fun boards, un poco más anchas para que tuvieran más estabilidad. Esto facilitó algo más el aprendizaje, pero eran tablas de fibra,  nada que ver con lo que te encuentras ahora que son de corcho y tienen unas anchuras que hacen que sea facilísimo ponerse de pie.  Cualquier persona, a nada que esté físicamente medianamente bien, y en su día a día, practique cualquier deporte, más o menos le va a resultar fácil. Sí que es cierto que las personas que son nadadores, gimnastas, cualquier disciplina donde ejercites la coordinación, les resulta iniciarse mucho más sencillo. De igual manera, gente que se machaque en el gimnasio con pesas, musculosa, que no trabaja la flexibilidad y elasticidad les cuesta mucho más, que igual una chica más menuda, pero que hace gimnasia rítmica. Y a la gente que viene de la natación se le suele dar bastante bien el surf.

 

Cuando empezaste en el 91,  no había duda a dónde ir si querías que te enseñasen a hacer surf, pero hoy en día es mucho más complicado por el exceso de oferta. Imagínate que llegamos a un pueblo costero de España, como en el que tú tienes la Escuela Cántabra de Surf, y vemos 16 o 20 establecimientos que ofertan clases de surf, ¿qué consejo nos darías para saber qué elegir?

-Yo siempre he defendido la profesionalidad de las escuelas de surf. La gente tiene que buscar una escuela de surf que sea profesional,  y a poder ser, aunque parezca una obviedad, que la escuela sea propiedad de un surfer contrastado, que sea conocido en este mundillo donde todos nos conocemos. Las escuelas deben pertenecer a los surfers, que es diferente a un surfista, que es alguien que tiene una tabla debajo del brazo. Un surfer es alguien que ha dedicado su vida al surf, a poder ser de forma profesional;  si ha competido en campeonatos, mejor. Si ha tenido un nivel de surf contrastado, y es una persona conocida por todos los surfers… Yo son las escuelas de surf que recomiendo. Y con estas características no hay tantas. Escuelas de surf de surfers no hay tantas, hay las que hay.

¿Nos podrías poner algún ejemplo?

-En el País  Vasco, si me voy a Sopelana,  se me ocurren la de Gorka Yarritu, que es un surfer consagrado y que ha competido. O me iría a la escuela de Eneko Acero o a la de Aritza Saratxaga, un entrenador de surf de alto rendimiento  que está sacando ahora mismo muchos chavales que compiten. Que me voy a Zarautz,  pues me voy a la de Aritz Aranburu o a la de Axi Muniain. Me voy a la playa de Gros… a la escuela de Oscar García,  o a  la que tiene la marca de tablas Pukas. Me iría siempre a escuelas de surfers. En Asturias, pues a la de Lucas García. En Galicia, seguramente me iría a la de Milo Castelo, que es un surfer reconocido. En Cantabria también tenemos escuelas de buenos surfers. En Santoña, la de Pepe Watsay; a la  de Tino  Aja y Borja Ibarra, en Los Locos.  En San Vicente de la Barquera,  la de Iván Aja, la de Costa Norte, o a la de los chavales de Buena Onda. Aquí en Ribamontán al Mar, tienes que ir a la de Borja Beraza o a la mía, que somos los surfers más reconocidos.

 

Has dicho muchos nombres, pero la oferta que hay en el mercado es mucho mayor. ¿Existe mucho intrusismo profesional o personas que  no son buenos instructores?

-Con el rollo de Internet, las redes sociales, y sobre todo Instagram, hay mucho pseudo entrenador. Gente que hace ‘clinics’ y está engañando. A cualquier persona que esté pensando en ir a una escuela de surf le animo a que se informen antes de quién está detrás de ellas. Y que vayan a escuelas de surf que sean de surfers que han sido profesionales en algún momento de su vida.

¿Existe el peligro real de que las escuelas se acaben convirtiendo en simples  locales que, en su exterior, acumulan decenas de  tablas amarillas o azules de corchopán y unos cuantos neoprenos colgados de un burro? ¿Una especie de negocio de alquiler de hidropedalos y que coger una ola sea algo lúdico como descender el Sella?

-Con el surf ha pasado algo paradójico, había mejor nivel de instructores antes, cuando no había formación específica para monitores de surf, que ahora que hay cursos homologados por las federaciones, tanto la nacional como las autonómicas. Nosotros hicimos el primer curso homologado por la Federación Europea para monitores de surf que hubo. Allí sí hubo un corte real y unos requisitos. El primero y fundamental era entrar en el agua y demostrar que sabías surfear. Hoy en día eso no pasa. Los cursos y la formación se han convertido en un negocio para las federaciones, que cobran una media de 900 euros por ellos. De esta forma  han inundado el mercado de formadores, de instructores de surf que no tienen nivel. El nivel que tenían los profesores de surf, cuando no existía nada de esto,  era increíble. En la Escuela Cántabra de Surf hemos tenido profesores de Costa Rica, de Nueva Zelanda,  de todos los lados del mundo,  y teníamos un nivelazo de profesores de surf increíble.  A estos profesores que estaban de paso había que sumar  nuestros amigos de la playa que surfeaban. Gente de mar, conocedora del medio, de las corrientes, de las olas, de los vientos.  El alumno se metía en el agua con la gran seguridad de saber que el que tenías al lado era alguien con muchas horas en el mar y muchos conocimientos. Ahora mismo hay gente que se ha sacado el curso de profesor de surf, que no tiene ni idea de coger olas. El nivel del profesorado de las escuelas es peor que el que había hace años. Hay muchas escuelas que, con el nivel de profesorado que tienen, sólo están habilitados  a enseñar: “1, 2, 3 ponte de pie” y poco más. No tienen capacidad técnica para que sus alumnos sigan avanzando en su formación. El surf no es sólo me pongo de pie  y ya está. La aventura del  surf empieza cuando un tío ya ha aprendido a ponerse de pie. Mikel Troitiño, junto a nosotros el pionero en España a la hora de crear una escuela, me lo dijo una vez: “El surf es una lección que nunca está bien aprendida”.  El mar te enseña cada día una cosa nueva. El surf es una evolución constante, pero tanto para el que enseña como para el que aprende, para el alumno y para  el instructor. Yo llevo desde el 91 dando clases, pero yo no lo sé todo en el surf, y me sigo y me seguiré formando toda mi vida. Yo quiero seguir aprendiendo y esto es lo que yo echo en falta en las escuelas de surf de hoy en día, que son muy básicas: Te enseñan a ponerte de pie encima de la tabla y poco más.

La gente viene a la escuela a dar un curso,  pero ¿cuándo está realmente preparada para seguir en el surf por sí sola?

-Con un buen profesor de surf a tu lado vas a avanzar mucho más. Puedes hacer un curso de una o dos semanas o puedes vincularte a una escuela y seguir evolucionando y  aprendiendo. Nosotros y las buenas escuelas de surf abarcamos todas las fases; desde la iniciación total hasta el alto rendimiento. Eso es para mí lo que es una escuela de surf, la que toca todas las partes, no sólo la que se dedica únicamente a una iniciación.  Algunas mal llamadas  escuelas lo que ofrecen son  ‘bautismos de surf o de olas’, como hacen los negocios de multiaventura con el  barranquismo o el descenso del Sella.  Para una persona que quiere probar el surf y no va a seguir en el deporte, pues igual está bien. Para alguien que realmente quiere aprender y evolucionar, tiene que ir a donde un buen profesor profesional y que éste le acompañe en todo su proceso. Si se lo puede permitir, va a evolucionar mucho más con este profesor. También recomiendo de vez en cuando, hacer un poco de parón con las escuelas, ser autodidacta y luego volver. En el surf y el resto de deportes existen estancamientos. Evolucionas  muy rápido, te estancas, vuelves a experimentar un tirón…

 

Como director de una escuela harás un casting o selección de monitores. ¿Qué valoras más en un instructor de surf, que sea un  buen surfer a nivel técnico, o un buen comunicador a la hora de saber transmitir conceptos o nociones a los alumnos?

-De nada sirve ser un surfer muy bueno si luego no tienes la capacidad de saber transmitir, empatizar con la gente. Se trata de tener una comunicación clara y concisa. Las clases de surf no pueden estar guionizadas, el lunes doy esto, el martes esto otro…  Hay que dar una información lo más práctica posible e ir al grano.

Antes has hablado del Sella, del barranquismo. ¿No se está confundiendo en ocasiones el surf  y las escuelas con algo lúdico, casi de despedida de soltero cuando realmente sois un centro de aprendizaje de una disciplina deportiva y los profesores sois expertos en enseñanza, preparadores,  y no animadores socioculturales?

-Eso depende de cómo cada uno quiere dirigir su negocio. Yo en mi escuela intento mantener una esencia, y si viene alguien a hacer una despedida de soltero, disfrazados, o directamente borrachos, les digo que no les voy a dar clases de surf ni les voy a alquilar una tabla, porque así no se entra al mar. Nuestro lema es: “Desde 1991 enseñando surf de verdad”.  El surf es un deporte que se enseña y es lo que intentamos transmitir.

Eres un pionero en la enseñanza del surf y eres un instructor que cuando intentas transmitir unas nociones técnicas, se te entiende perfectamente. Hoy en día,  muchos entrenadores emplean un lenguaje cargado de tecnicismos, anglicismos. Para ti esto es sinónimo de nivel de conocimiento o un profesor puede perfectamente usar un lenguaje claro y directo…

-Depende del alumno que tengas delante; puede haber algún alumno que ya tenga nociones y le puedas emplear palabras del surf o nociones más avanzadas, pero a mí por norma general me parece una payasada decirle a un alumno “las olas se forman a cuatro nudos de viento… El surf es un deporte ya de por sí complicado, si tú todavía lo complicas más…  Los cursos de surf son muy cortos, como mucho duran una semana, y en esos 7 días la gente  quiere aprender lo máximo posible, pero no de teoría ni de vocabulario. Para la teoría tienes Internet. El buen instructor con una charla de veinte minutos tiene que hacer entender al alumno toda la esencia del surf.  Todo lo que sea extenderse un minuto más, la gente desconecta. He dicho que el surf es complicado, pero también es uno de los deportes más divertidos del mundo. Hoy en día la gente habla de que viene a la playa a entrenar, qué cojones entrenar, vienes a surfear, a coger unas olas. Esa es la esencia del surf.  Vengo a coger unas olas y eso se traduce en me voy a divertir, me lo voy a pasar bien. Esa es la base.