Por HILARIO REAL MILLAS (psicólogo deportivo, coach y triatleta)
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Hay mucho escrito sobre cómo realizar una puesta a punto del cuerpo para que llegue en condiciones óptimas para un triatlón. Es evidente que cuanto más preparado esté tu físico, mayor es el potencial de tener un buen rendimiento durante la prueba, pero para ello hay que invertir muchas horas y esfuerzo, algo diferente a lo que ocurre con la preparación mental.

Al mismo tiempo que comencé con el triatlón empecé a estudiar psicología. Durante este camino he ido aplicando lo aprendido, experimentado conmigo mismo, analizado, observando, leyendo… y con todo ello he sido capaz de optimizar mi mente para correr triatlones.

El 29 de noviembre competí por primera vez esta temporada, y en esta ocasión como novedad lo hice en grupos de edad. Mi entrenamiento ha sido caótico durante todo el año, haciendo lo que me apetecía cuando me apetecía. Natación casi nula, cambio a una bici de contrarreloj, y poca calidad y cantidad en carrera a pie. Llegaba a la prueba tras una semana en la que había dormido de media 5 horas y me encontraba exhausto. Más que nunca tenía que encomendarme al “poder” de la mente para sacar todo lo que tenía y el resultado fue gratamente sorprendente.

La experiencia me dice que cuando soy capaz de crear una buena actitud durante las 24 horas previas a la competición y el “momento” de las horas antes de la salida, consigo mejores resultados. Como ejemplo el campeonato de España élite de triatlón en Vigo 2011 y ésta última prueba. En ambas citas obtuve buenos resultados sintiendo mi físico débil pero pletórico psíquicamente.

Estos son mis rituales para crear la mejor actitud y “el momento”. No requiere invertir esfuerzo ni dinero y apenas tiempo:

Durante la semana, especialmente el día de antes de la prueba:

Visualizar la carrera.
Visualizarme compitiendo realmente fuerte.
Trabajar un buen estado de ánimo.
Mandándome mensajes positivos.
Buscando lo positivo de la vida, recordando grandes experiencias y como vencí las dificultades.
Sintiéndome afortunado de poder competir triatlones, rememorando mis comienzos.
Recordando mis grandes momentos en el triatlón y en el deporte en general.
Jugando a sentirme una súper estrella del triatlón.
Pensando en motivos por los que la carrera va a salir bien.
Realizar una serie muy rápida para ganar confianza.
Escuchar la música que me gusta, hablar con las personas que me resultan más agradables, vivir alguna experiencia que me apasione.
Sentir la emoción de preparar el material de competición. Ruedas, zapatillas, aligerar la bici.
En definitiva, buscar estar contento, animado.

Durante las 3 horas previas a la prueba (aquí en Australia todas las competiciones suelen empezar sobre las 8-9 de la mañana):

Me despierto y voy a trotar, hago unos ejercicios de movilidad y sprints escuchando la música que anteriormente ha sonado en mis mejores entrenamientos. Suelen ser sesiones del “Tomorrowland”, ¡mi cuerpo y mente se encienden!
Mientras desayuno veo videos; las emociones positivas se disparan.
Este es mi repertorio:
«Los mejores momentos del Real Madrid: el gol de Sergio Ramos y el de Zidane en las finales de la Champions».
«El gol de Iniesta en la final del mundial».
«Grandes momentos del ciclismo».
«Los mejores sprints de Javier Gómez Noya».
«Este último es realmente raro, pero suelo ver como los jugadores de rugby cantan los himnos nacionales antes de los partidos».

Sigo escuchando música mientras preparo todo y de camino a la prueba, esta vez las canciones que más me gustan, que me traen grandes recuerdos. Juego a sentirme un súper triatleta, una mezcla entre Frodeno y Javier Gómez. Se me escapa un ¡vamos vamos! en voz alta. ¡Mi moral se sube a las nubes!

Invierto 5 minutos frente a la línea de salida, simplemente imaginándome compitiendo pletórico para focalizarme en la carrera.

Bromeo con rivales, compañeros, mis atletas… para rebajar el estrés que supone competir en un triatlón.

Estiro durante 15 minutos aislado escuchando música, recordando buenos momentos, simplemente sintiendo mi cuerpo pidiendo acción. Esto me hace llenarme de confianza.

Durante los últimos instantes antes de la prueba me visualizo durante los instantes inmediatos tras la salida, mirando al frente y diciéndome a mí mismo «vamos vamos vamos»; algo que no cesa durante toda la competición.

Esto es algo personal, son mis propios rituales que siguen evolucionando. Como psicólogo, triatleta y entrenador aconsejo que encontréis vuestro mejor estado de ánimo y que descubráis y creéis el “momento” antes de cualquier competición.

El atleta Usain Bolt es uno de los mejores ejemplos a la hora de pensar en los rituales motivacionales personales: