Autor: David Llopis Goig

Cuando analizamos detenidamente una competición en la que hemos participado nosotros mismos o algún deportista al que entrenamos, para intentar revisar los factores que han influido en el rendimiento, tanto en los entrenamientos como en la propia competición, podemos ver que los factores psicológicos están claramente presentes. En este artículo pretendemos exponer las variables psicológicas más importantes que influyen en el rendimiento deportivo para que el entrenador o el propio deportista pueda tenerlas presente en su preparación deportiva.

Actualmente se concede mucha importancia a los factores psicológicos en el rendimiento deportivo. La gran mayoría de los análisis realizados por entrenadores, deportistas, familiares y aficionados hacen referencia a la importancia de los aspectos anímicos para la explicación de los logros alcanzados, especialmente cuando no se han conseguido los objetivos establecidos. Las variables mentales suelen explicar una parte importante del rendimiento del deportista.

Es habitual escuchar en las conversaciones entre deportistas y entrenadores, conceptos o términos que hacen referencia a aspectos psicológicos, como por ejemplo «no estoy suficientemente motivado», «no dormí bien la noche anterior a la competición, la cabeza no paraba de pensar», o «cuando llegó el momento decisivo de la carrera empecé a dudar de mis posibilidades».

En este artículo expondremos las variables psicológicas que intervienen en el rendimiento deportivo y, en los próximos, hablaremos sobre algunas técnicas que pueden ayudar a aprender a controlarlas.

 

Escuchando a los deportistas o entrenadores

Cuando leemos las crónicas o reportajes que realizan los medios de comunicación una vez finalizada una gran competición deportiva, vemos que la justificación de resultados inferiores a los esperados se atribuye especialmente a variables psicológicas. Por ejemplo, es habitual encontrar afirmaciones como «le pudo el peso de la competición», «cuando parecía que ya tenía a su alcance el objetivo se confió en exceso», «ha tenido un mal año, con problemas personales que no le han permitido estar centrado en sus entrenamientos», o «el exceso de ansiedad ha asfixiado al atleta». En este sentido resultan muy interesantes y reveladoras las entrevistas a pie de pista que vemos en televisión, en las trasmisiones de competiciones de atletismo a los participantes apenas han concluido su participación en la prueba. La mayoría de declaraciones de los atletas, cuando todavía están exhaustos por sus esfuerzos, suelen recoger conceptos e ideas psicológicas relacionadas con sus actuaciones.

En este sentido hemos tenido la ocasión de conversar en numerosas ocasiones con deportistas de diferentes modalidades una vez han concluido su competición y hemos comprobado que, en un porcentaje elevado, suelen atribuir un buen registro o marca a aspectos de naturaleza psicológica. Así, son habituales expresiones como: «este año estoy muy motivado y apenas me cuesta entrenar », «durante toda la carrera me he encontrado muy bien, me sentía como si estuviese en una nube, el cuerpo iba solo», o «he aprendido a entrenar y competir con cabeza, ya no soy aquel alocado de antes». En definitiva, la importancia de los componentes psicológicos en el rendimiento deportivo está presente en los comentarios y opiniones de deportistas y personas de su entorno.

 

Consultando las investigaciones científicas

Además de escuchar las explicaciones que los deportistas dan, es importante comprobar si éstas tienen un fundamento científico. Para ello, desde hace bastantes décadas se han realizado numerosas investigaciones que han analizado la relación entre los aspectos psicológicos y el rendimiento deportivo.

Las investigaciones realizadas en diferentes países y por diversos grupos de investigación confirman lo que los entrenadores y jugadores relatan: los aspectos psicológicos influyen considerablemente en el rendimiento deportivo.

En general podemos agrupar estos estudios en tres grandes grupos atendiendo a sus objetivos y metodología:

 A. En primer lugar tendríamos las investigaciones que comparan las características psicológicas de los deportistas cuando alcanzan un determinado éxito con las de otros que no lo han logrado.

 B. Una segunda línea de investigación, que complementa a la anterior, trataría de identificar las variables psicológicas que influyen en el rendimiento deportivo. Fundamentalmente se basaría en datos proporcionados por los entrenadores de los deportistas de más éxito.

 C. Finalmente, la tercera línea de investigación trataría de determinar cuál es el estado psicológico de un deportista cuando logra sus actuaciones más brillantes: el denominado «estado mental ideal».

La revisión de la literatura científica sobre las diferencias psicológicas entre los deportistas que obtienen éxito y los que no lo logran, se centra en las habilidades que los primeros han adquirido para (Llopis y Llopis, 2008):

• Saber relajarse en los momentos de excesiva tensión.

• Establecer metas de forma realista.

• Controlar los pensamientos.

• Mantener la concentración y controlar la atención.

• Superar los fracasos y aprender de los errores.

• Controlar el estrés.

• Imaginar o visualizar adecuadamente logrando los objetivos.

• Relacionarse de forma adecuada con todos los miembros del equipo.

Por otra parte, los estudios que se han realizado para conocer cuál es el «estado mental ideal» cuando se realiza una gran actuación deportiva han concluido afirmando que existen unas características psicológicas de ese momento excepcional. Existen diferentes etiquetas que se utilizan para definir esas sensaciones que el deportista experimenta. Por ejemplo, el prestigioso profesor de psicología de la Universidad de Chicago, Mihaly Csikszentmihalyi, la denomina «sensación de fluir» (Csikszentmihalyi y Jackson, 2002; Csikszentmihalyi, 2007). Otros la definen cono «dejarse llevar», «funcionar con el piloto automático» o «jugar en trance» (Garfield y Bennet, 1984). En el caso concreto de los deportistas de resistencia (principalmente corredores) a este fenómeno se le denomina como «la quinta velocidad del corredor (Sachs, 1984).

Por ejemplo, Garfield y Bennett (1987) hace ya unas décadas realizaron diversos estudios y coincidieron en los resultados obtenidos. Estos autores identificaron ocho condiciones mentales y físicas que los deportistas describen como características de las sensaciones que experimentan en aquellos momentos en que realizaban alguna actuación deportiva extraordinariamente buena. Estas condiciones del «estado mental ideal» son:

– Sentirse relajado mentalmente. Esta sensación era descrita en la mayor parte de los casos como un sentimiento de paz interior. En algunos casos, junto con sensaciones de enlentecimiento temporal asociado al aumento del grado de concentración.

– Sentirse relajado físicamente. Sensación de que los músculos evolucionan con movimientos fluidos y seguros.

– Sentirse optimista-confiado. Sentimientos de autoconfianza y optimismo, actitud positiva ante la tarea a realizar. Sentirse capaz de mantener la confianza, los sentimientos de fuerza y control, incluso durante los momentos de reto más importantes. Es decir, sentir confianza en el logro del éxito, en todo momento.

– Encontrarse centrado en el presente, sin influencia de pensamientos sobre el pasado o preocupaciones por el futuro. El cuerpo estaría trabajando automáticamente, sin conciencia o esfuerzo mental deliberado.

– Sensaciones de encontrarse cargado de energía, en un estado de activación, con sentimientos de diversión, éxtasis, intensidad y «carga» o calor.

– Conciencia extraordinaria del propio cuerpo. Un estado mental en el cual, los deportistas son totalmente conscientes de sus propios cuerpos y de las personas que le rodean. Esto iría unido a una extraña habilidad para saber lo que los otros deportistas iban a hacer, sabiendo cómo responder en consecuencia.

– Sensaciones de tenerlo todo bajo control. Tanto el cuerpo como la mente realizan en cada momento lo que es correcto.

– Sensación de encapsulamiento. Es la sensación de encontrarse dentro de un receptáculo completamente separado del ambiente externo y de cualquier distracción potencial. También es la sensación de completo acceso a cualquiera de las propias fuerzas y posibilidades de trabajar. Los deportistas de la «cápsula» son capaces de evitar la pérdida de concentración.

Esta es la descripción del «estado mental» en el que se encuentran los deportistas cuando consiguen sus mejores resultados, bien sea en los entrenamientos o en las competiciones. Es el «estado mental» que a todo deportista le gustaría y debería alcanzar con más frecuencia para conseguir entrenar y competir con más motivación, con más aspiraciones y mejores resultados.

En resumen, tanto si nos referimos a las investigaciones como si analizamos las declaraciones

de los deportistas, las conclusiones que obtenemos sobre la importancia de determinadas variables psicológicas son similares:

• Confianza.

• Control de la ansiedad antes, durante y después de las competiciones.

• Motivación para entrenar los días programados.

• Autoconvencimiento de que se es capaz.

• Saber establecer objetivos realistas.

• Concentrarse y no perder la atención.

• Superar los momentos críticos de la competición.

• Pensar de forma positiva.

Variables psicológicas que influyen en el rendimiento deportivo

Los deportistas que se autoentrenan y, lógicamente, los entrenadores, son sabedores de la importancia de incluir en los entrenamientos contenidos que mejoren las distintas capacidades físicas. De forma similar se debería tener presente en los entrenamientos y las competiciones, las variables psicológicas que influyen en el rendimiento deportivo. Por ello, el primer paso es tener claras cuáles son estas variables para, posteriormente, aprender a controlarlas a través del aprendizaje de diferentes técnicas.

Como hemos visto, las variables psicológicas que influyen en el rendimiento de un deportista son muchas. Sin embargo, es importante tener presente, tal y como afirma el psicólogo del deporte de la Universidad de Vigo, Joaquín Dosil (2004), que «las necesidades psicológicas de cada deportista son diferentes y, además, fluctúan a lo largo de la temporada». Por ello es importante, en primer lugar, conocer las que más influyen en el rendimiento deportivo y, en segundo lugar, cómo influyen estas variables a cada deportista para poder incidir positivamente de forma individualizada. Veamos las más importantes y cómo se pueden manifestar:

Motivación. Es considerada una de las variables más importantes. Sin ella es imposible que se mejore el rendimiento deportivo. Es fundamental que el entrenador o el propio deportista busque estrategias que le ayuden a mantener e incrementar la motivación durante toda la temporada. Hay que tener presente que a lo largo de una temporada el grado de interés que los deportistas tienen fluctúa considerablemente. No olvidemos que los deportes de resistencia se fundamentan en entrenamientos que suelen ser físicamente bastante exigentes y, además, se realizan al aire libre, lo que intensifica su dureza por las condiciones climatológicas. Establecer objetivos de forma individual o colectiva ayuda a mantener la motivación al más alto nivel durante toda la temporada. Es en la pretemporada cuando se deben establecer las bases para disponer de un alto compromiso en los deportistas. En dos trabajos anteriores se pueden consultar algunas estrategias recomendables al respecto (Llopis, 2010a y 2010b).

Ansiedad y estrés. Esta es otra variable también muy importante. Hay que tener en cuenta que el deportista puede estar sometido a fuentes de estrés múltiples. Situaciones relacionadas con el mundo laboral o familiar pueden incrementar el nivel de estrés al que está sometida una persona. A ellas habría que añadir la propia ansiedad que puede generar en ocasiones el deporte practicado. Por ello, cualquier momento es bueno para mejorar las habilidades y técnicas para controlar la ansiedad y el estrés. Sin embargo, si el aprendizaje se realiza al inicio de la temporada, después, durante el periodo competitivo se dispondrá de más recursos psicológicos para hacer frente a las diferentes situaciones.

Autoconfianza. Esta variable psicológica es una de las más difíciles de controlar. Hay que tener presente que la autoconfianza se va logrando progresivamente y está muy condicionada por los resultados que se van alcanzando. Por este motivo, es importante que el deportista mejore su capacidad para analizar el rendimiento. Las valoraciones que hace de sus competiciones o entrenamientos van a influir en su confianza. Es importante que el deportista centre su atención en la mejora que se está produciendo y no únicamente en los resultados que está logrando. Una función muy importante del entrenador es precisamente hacer ver a sus deportistas las mejoras que se están produciendo. De esta forma le facilitará la adquisición progresiva de confianza en sí mismo.

Activación. Como se ha demostrado, los pensamientos de un deportista influyen en su rendimiento. Cuando existe una excesiva activación mental el rendimiento se puede ver considerablemente afectado. Es el caso de los deportistas que la noche previa a una competición apenas descansan debido a la activación cognitiva. No paran de darle vueltas mentales al recorrido, al tiempo que quiere hacer o a cualquier otra circunstancia. Durante los periodos de entrenamiento no se suele manifestar aunque, sin quererlo, ya se están estableciendo las bases para que, cuando llegue la competición, los síntomas se manifiesten. En ocasiones sucede lo opuesto, es decir que el nivel de activación es tan bajo que perjudica el rendimiento. En definitiva, niveles bajos y altos de activación pueden influir negativamente en el rendimiento deportivo. Aprender a regular la activación es una de las claves para incrementar el rendimiento deportivo. El entrenamiento en técnicas para regular la activación suele ser uno de los pilares básicos de la planificación psicológica de un deportista.

Atención. El deportista debe aprender a centrar la atención en los estímulos relevantes para las decisiones que debe tomar tanto en los entrenamientos como en las competiciones. No es la variable más importante en un deportista de resistencia. Sin embargo, en muchas ocasiones, especialmente cuando se está sometido a importantes fuentes de estrés, el proceso de atención se ve afectado y se pueden cometer errores que habitualmente no se realizan. Por ejemplo, puede suceder que descuidemos la preparación del material que necesitamos para una competición y en el último momento nos demos cuenta que nos falta una crema especial o que no hemos cogido nuestros calcetines especiales para competiciones. En ocasiones también sucede que no realizamos un adecuado calentamiento porque «nos despistamos». Otra vertiente importante de esta variable se manifiesta durante una competición. En ella debemos saber compaginar los momentos en los que podemos «desconectar» de la competición y «descansar» mentalmente y los momentos en los que tenemos que centrar nuestra atención en las respuestas fisiológicas de nuestro organismo como, por ejemplo las pulsaciones, para alcanzar nuestro máximo rendimiento. Por todo esto es importante que los deportistas interioricen los procesos cognitivos que les van a ayudar a incrementar la atención en los estímulos relevantes y a desconectar de los estímulos que distraen.

Cohesión de grupo. La mayoría de deportistas de resistencia entrenan o forman parte de un grupo de entrenamientos. Es importante que entre ellos exista armonía y una buena relación. De esta forma será más fácil entrenar. Evidentemente, en última instancia cada deportista debe realizar sus esfuerzos pero, no es lo mismo, por ejemplo, correr en solitario que hacerlo dentro de un grupo de corredores. Además, las interacciones entre los miembros de un equipo aumentan las satisfacciones que el deporte produce. De esta forma, la satisfacción de pertenecer a un grupo facilitará que la balanza entre las exigencias del deporte y los beneficios que aporta se decante por esta última. Sin embargo, no debemos olvidar que las relaciones del grupo deben cuidarse para mantenerlas y mejorarlas. En momentos difíciles de la temporada el grupo va a ser una fuente de apoyo fundamental.

Conclusiones

En este artículo se han visto algunos de los aspectos psicológicos que influyen en el rendimiento deportivo. Lo más importante es ser conscientes que, de la misma forma que se pueden entrenar y mejorar aspectos técnicos y físicos también se pueden entrenar y mejorar las habilidades psicológicas de los deportistas.

Sin embargo, existe una situación paradójica consistente en conceder importancia a los aspectos psicológicos pero no incluirlos en la planificación de los entrenamientos de los deportistas. Con el tiempo, cada vez más, se tiende a tener en cuenta los aspectos anímicos de los atletas. Un buen entrenador deberá influir positivamente en el estado emocional de los deportistas y éstos intentarán mejorar sus habilidades psicológicas para poder competir mejor.

Así como en la actualidad los deportistas están incrementando notablemente sus conocimientos sobre los principios del entrenamiento, ejercicios o la planificación durante una temporada, poco a poco deberán ir mejorando también sus conocimientos sobre las variables psicológicas que influyen en su rendimiento deportivo y las estrategias para mejorarlas. En próximos artículos expondremos las diferentes técnicas que se pueden utilizar para mejorar eL rendimiento deportivo a través de la mejora del componente mental.

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– Llopis, D. (2010a). «Alcanza tus metas. Claves para establecer objetivos». Sportraining. Revista

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– Llopis, D. (2010b). «Estrategias para mantener la motivación deportiva». Sportraining. Revista Técnica del Deporte de Competición. Nº 32 septiembre-octubre.

– Llopis, D. y Llopis. R. (2008). Correr con cabeza. Claves psicológicas del maratón y las carreras de fondo. Ed. Altorendimento. Alcoy.

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