Y POR FIN…¡FINISHER!

21 de mayo de 2011 19:30 h.
Estiro mis brazos y mis piernas, el silencio se apodera de mí, la paz, y la fatiga extrema. Eugenio va con los niños a la playa.
Abro los ojos y han pasado 90 minutos, me he quedado dormida.
Hoy he sido Finisher en Lanzarote.
He entrado con mis hijos de la mano en el que dicen es el Ironman más duro del mundo. ¡¡Puedo deciros que no me cabe la mínima duda de ello!!.
21 de mayo de 2011 7;00 h
¿Por qué hago esto? Son las últimas palabras con Eugenio antes de despedirnos camino de los 3.800 m de natación del Ironman de Lanzarote. Playa abarrotada, miles de personas y 1.500 triatletas ahí preparados.
Disfruta me dice Eugenio, has entrenado mucho y bien y hoy es el día de sacar toda esa energía…
El viento sopla fuerte, no hay más que ver las palmeras, cielo nublado.
¡¡Al agua!!
Recibo más golpes que nunca en mi vida. Estoy en la parte izquierda, cerca de la corchera; parece que todo el mundo está ahí. Por momentos creo no avanzar. Al paso por la tercera boya la cosa se tranquiliza y empiezo a centrarme en mi ritmo. Salida a la arena, escucho a Eugenio y a por los segundos 1900 metros. Empiezo a sentirme bien, a percibir la brazada, los agarres a disfrutar nadando.
Salida del agua en 1 hora y 3 minutos. ¡¡Muy contenta!! Transición.
Justo a la entrada de boxes se me suelta un imperdible del dorsal y se me cae el chip.
Con calma soluciono estas cosas ¡¡¡y a pedalear!!!
Mi memoria se va al 2004, busco aquellas sensaciones, el pedaleo fluido el sentirme integrada en la naturaleza salvaje de Lanzarote, disfrutando de un equilibrio físico y mental con el entorno.
Sopla viento pero relajo la mente. Sigue soplando el viento. Cuido mi rutina de beber y comer y siento como que se me va la energía. Cielo nublado y alguna gota que se escapa y viento fuerte, muy fuerte subiendo y bajando…
Parque natural de Timanfaya, espectacular, hilera interminable de triatletas en subida con viento, mucho viento, la eternidad se apodera del pedaleo.

Los kilómetros pasan despacio, relajo la mente y me olvido de ritmos. Sigo bebiendo y comiendo.
Paso por Tinajo en el kilómetro 60 más o menos. Ahí está el equipo: Eugenio, Carlos, Paula, Mario y Vero y esa pancarta gigante: ¡¡¡ÁNIMO MAMÁ!!!
Me quedo con la instantánea de Paula gritándome saltando y riendo. Me da un subidón de energía ¡¡¡ y enfilamos una bajada larga por fin!!!
Llegada a la Santa, rectas largas de nuevo, viento, subidas, no tengo la sensación de bajar casi nunca, pasan los kilómetros, Teguise y para arriba, parque eólico muchísimo viento. Pedaleo a 10 km/h o menos, no lo sé…bajada a Haria, viento que me da muy buenos sustos, ¡¡casi me tira!! Bajada muy peligrosa, casi me voy al suelo de un bandazo…
Subida al Mirador del Río, parece que pega un poco menos, rampas fortísimas que no me parecen tanto. Veo la Isla Graciosa, la disfruto un poquito…
Ahora toca bajar y siento cierto descanso y fluidez en el pedaleo. Me como un bocadillo de membrillo, poco más tarde el otro de jamón.
¡Qué hambre! Bebo Coca-Cola, cómo lo agradece el cuerpo.
Hasta sonrío, ha salido el sol. Estamos en el km. 120. Ya va quedando menos y lo más duro ha pasado pienso…¡¡Veo de nuevo esa pancarta que me anima!!
¡¡Pero no!! Curva a la derecha y mazazo de nuevo. Golpe fortísimo en mi cara y en mi cuerpo, bici que se bambolea y de nuevo una subida larga, asfalto muy rugoso… Me entran ganas de llorar…Siento que mi cuerpo está haciendo un esfuerzo extra para mantener la posición, me agarro más fuerte a la bici, los brazos están tensos, el cuello también…
Todo pasa y tras esos minutos de crisis vuelve el asfalto liso y cierta velocidad pedaleando. Kilómetro 160 y ya pensando en correr.
¡Qué ganas tengo de bajarme de la bici!
Tomo mi último tentempié, barrita y frutos secos. Me he comido todo lo que llevaba…Mi cuerpo lo necesitaba, estaba gastando mucha energía.
Termino los 180 kilómetros “eternos” en 6h 17 minutos. Había estimado unas 6 horas, pero con el viento cualquier cálculo pierde el sentido.
Entro en la carpa de transición, me siento, bebo agua, me calzo bien las zapatillas. Como mi puñado de frutos secos y pasas y arranco.
Cuesta los primeros minutos, pienso que iré mejor. Agua y Coca Cola en el primer avituallamiento. Sigue costando coger un ritmo fluido.
El viento golpea fuerte mi cara y mi cuerpo, calor y kilómetros por delante. Relajo la mente, cuerpo cansado…
Primera vuelta de 18 kms. El giro en el km. 9 se hace muy largo, viento fuerte, pequeñas subidas, pasamos por el aeropuerto, el mar a la derecha, hilera de triatletas sin fin, nunca se ve el punto de giro…poca energía en mis piernas…
Me refresco, bebo y me como un plátano. Resucito un poco…
Por fin giramos y de vuelta, siento menos el viento, pero como que pega de costado. Empújame un poquito pienso…
Parada técnica para hacer pipí, cojo un respiro y seguimos…
Llegada a boxes y a por otras 2 vueltas, ya más “cortas” de 11 kms.
Sigo bebiendo y refrescándome.
Eugenio me anima.
Sigo adelante pensando en Hawaii o no pensando en nada, solo siento cada apoyo de mis pies en el suelo. El izquierdo con su ampolla que bien conozco y el derecho que empieza a dar guerra…Pienso en correr bien, en que los apoyos sean suaves, en “volar” como en otras maratones.
El ritmo es mucho más tranquilo, no así el nivel de esfuerzo…Pasan bastante “bien” esos 11 km. y enfilo la última vuelta.

Siento como otro mazazo, sueño con el próximo avituallamiento, agua, Coca-Cola, gel, parece que resucito de nuevo…
Viento de cara y a por el punto de giro. Ya la cuenta atrás. A falta de 4 kilómetros aparece otro hombrecito del mazo, como que se va la energía de nuevo. Tomo un gel y resurjo…
Meta a 1 km.¡¡ Siento que llego!! No se de donde sale la energía.
Mis hijos salen corriendo, mucho más rápido que yo. Me llevan en volandas a META…
No sé lo que siento, pero desde luego no más viento…
Mi padre me da un abrazo y mis hijos, no recuerdo mucho más.
Acudo al masaje, me como un bocadillo de salami y queso, bebo agua y más agua…
¿Cómo he quedado? ¿Tengo plaza para Hawai? Nadie lo sabe.
Voy a por mi camiseta de Finisher y me entregan un papelito con mis tiempos y el puesto.
He quedado segunda en mi grupo de edad. Adios Hawaii…Sólo había una plaza.
Se me escapa una lagrimilla o dos o tres. Recojo mi bici…
Tengo ganas de llegar a casa y estar en silencio…
LO POSITIVO DEL IRONMAN
- Logré terminar que es MUCHO dadas las circunstancias de extrema dureza.
- Hice una natación estupenda, cosa que me anima y reconforta después de haber entrenado horas y horas en la piscina, semana tras semana.
- Mi estómago respondió muy bien. Es fuerte y capaz de asimilar alimento y bebida. Sigo aprendiendo y conociéndome en ese aspecto, importantísimo en Ironman.
- El destino me lleva a pasar un verano tranquilo con Eugenio, Carlos y Paula, que mucho se lo merecen. Preparar Hawai para el 8 de octubre hubiera supuesto semanas de largos entrenamientos de extrema fatiga y de poco tiempo y energía para ellos.
UNA PENA QUE…
- No tuve mi mejor día. Apenas surgió la sensación de conexión entre la naturaleza y mi esfuerzo que tanto buscaba. Solo en momentos puntuales en 11 horas de esfuerzo…¿Tal vez fue por el viento?
- No logré plaza para Hawai. La belga Sophie Van Biervliet me aventajó en 16 minutos batiendo el récord del Ironman de Lanzarote en la categoría 40-44 años. Tuvo que venir este año aquí y coincidir conmigo. ENHORABUENA para ella. ¡¡Menuda máquina!!
EL DÍA DESPUÉS
Consigo dormir bastante bien. Despierto a las 7,30 h. Parece que una apisonadora me ha pasado por encima. Mi ojo derecho está un poco morado (¡¡algún golpe de la natación seguro!!), mi cuello cargado, las piernas justillas…
Pienso en las palabras de Ignacio, un buen amigo.
“Lo que nos pasa siempre es lo mejor aunque muchas veces no lo creamos así…”
Meto mis piernas en el agua cristalina de Playa Chica y veo los peces grandes, pequeños, de colores…Me relajo buceando unos minutos y pegándome un chapuzón que mis piernas agradecen…
Siento esa conexión con la naturaleza y no en la vorágine ventosa del Ironman, sí en la playa de enfrente de casa…
Pasamos el día con Mario, Vero, Monica y Miki (completó un GRAN Ironman también). Mucha tranquilidad, playa con los niños, pesca, siesta, buena comida.
Entrega de premios por la tarde en la Santa y subo al 2º escalón del podium con mi trofeo de piedra volcánica de Lanzarote.
“¿Me dejarás llevarlo al cole mami?”, me pregunta Carlos. “Claro que sí hijo…”.
Y AHORA QUÉ
- Unos buenos días de descanso. Hemos descubierto la faceta de pescador de Carlos y pasamos horas en el muelle de Playa Chica viendo los peces grandes, pequeños, de colores. Paula da de comer a los gatos y los acaricia. Mamá simplemente mira el horizonte y disfruta del paisaje…
- Planteamos el verano más tranquilo, con tiempo y energía para las cosas sencillas: cocinar una buena comida, estar con amigos, dar un paseo, sacar el trabajo al día, disfrutar con los niños, las vacaciones, los peces, los gatos…algún triatlón…
- Valoraremos mis últimos años deportivos donde la Maratón y el Ironman han sido los protagonistas. Nos tomamos un respiro y veremos hacia donde nos lleva el destino…, y lo que nos pase seguro será LO MEJOR.
- No iremos a Hawai pero tal vez una visita a Mallorca y Formentera donde tenemos buenos amigos, triatlón, pesca, playa y gatos…
Fotografías cortesía de Manu Basarán de Photodeporte ¡gracias Manu!
No sé lo que siento, pero desde luego no más viento…
Mi padre me da un abrazo y mis hijos, no recuerdo mucho más.
Acudo al masaje, me como un bocadillo de salami y queso, bebo agua y más agua…
¿Cómo he quedado? ¿Tengo plaza para Hawai? Nadie lo sabe.
Voy a por mi camiseta de Finisher y me entregan un papelito con mis tiempos y el puesto.
He quedado segunda en mi grupo de edad. Adios Hawaii…Sólo había una plaza.
Se me escapa una lagrimilla o dos o tres. Recojo mi bici…
Tengo ganas de llegar a casa y estar en silencio…
LO POSITIVO DEL IRONMAN
- Logré terminar que es MUCHO dadas las circunstancias de extrema dureza.
- Hice una natación estupenda, cosa que me anima y reconforta después de haber entrenado horas y horas en la piscina, semana tras semana.
- Mi estómago respondió muy bien. Es fuerte y capaz de asimilar alimento y bebida. Sigo aprendiendo y conociéndome en ese aspecto, importantísimo en Ironman.
- El destino me lleva a pasar un verano tranquilo con Eugenio, Carlos y Paula, que mucho se lo merecen. Preparar Hawai para el 8 de octubre hubiera supuesto semanas de largos entrenamientos de extrema fatiga y de poco tiempo y energía para ellos.
UNA PENA QUE…
- No tuve mi mejor día. Apenas surgió la sensación de conexión entre la naturaleza y mi esfuerzo que tanto buscaba. Solo en momentos puntuales en 11 horas de esfuerzo…¿Tal vez fue por el viento?
- No logré plaza para Hawai. La belga Sophie Van Biervliet me aventajó en 16 minutos batiendo el récord del Ironman de Lanzarote en la categoría 40-44 años. Tuvo que venir este año aquí y coincidir conmigo. ENHORABUENA para ella. ¡¡Menuda máquina!!
EL DÍA DESPUÉS
Consigo dormir bastante bien. Despierto a las 7,30 h. Parece que una apisonadora me ha pasado por encima. Mi ojo derecho está un poco morado (¡¡algún golpe de la natación seguro!!), mi cuello cargado, las piernas justillas…
Pienso en las palabras de Ignacio, un buen amigo.
“Lo que nos pasa siempre es lo mejor aunque muchas veces no lo creamos así…”
Meto mis piernas en el agua cristalina de Playa Chica y veo los peces grandes, pequeños, de colores…Me relajo buceando unos minutos y pegándome un chapuzón que mis piernas agradecen…
Siento esa conexión con la naturaleza y no en la vorágine ventosa del Ironman, sí en la playa de enfrente de casa…
Pasamos el día con Mario, Vero, Monica y Miki (completó un GRAN Ironman también). Mucha tranquilidad, playa con los niños, pesca, siesta, buena comida.
Entrega de premios por la tarde en la Santa y subo al 2º escalón del podium con mi trofeo de piedra volcánica de Lanzarote.
“¿Me dejarás llevarlo al cole mami?”, me pregunta Carlos. “Claro que sí hijo…”.
Y AHORA QUÉ
- Unos buenos días de descanso. Hemos descubierto la faceta de pescador de Carlos y pasamos horas en el muelle de Playa Chica viendo los peces grandes, pequeños, de colores. Paula da de comer a los gatos y los acaricia. Mamá simplemente mira el horizonte y disfruta del paisaje…
- Planteamos el verano más tranquilo, con tiempo y energía para las cosas sencillas: cocinar una buena comida, estar con amigos, dar un paseo, sacar el trabajo al día, disfrutar con los niños, las vacaciones, los peces, los gatos…algún triatlón…
- Valoraremos mis últimos años deportivos donde la Maratón y el Ironman han sido los protagonistas. Nos tomamos un respiro y veremos hacia donde nos lleva el destino…, y lo que nos pase seguro será LO MEJOR.
- No iremos a Hawai pero tal vez una visita a Mallorca y Formentera donde tenemos buenos amigos, triatlón, pesca, playa y gatos…
Fotografías cortesía de Manu Basarán de Photodeporte ¡gracias Manu!