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Indoor, ¿pros o contras?

18 nov

El patinaje de velocidad es una disciplina en vías de desarrollo en todos sus aspectos: desde el punto de vista de rendimiento, institucional, económico…hasta en niveles de investigación, instalaciones, equipamientos, márketing, etc. Es por ello que es positivo que se realicen cosas nuevas y que aquellas cosas que vienen haciéndose durante años, sufran cambios que ayuden a mejorar el sistema, en beneficio del patinaje y los deportistas.

Desde hace varios años algunos países trabajan de formas “no tradicionales”. El indoor o trabajo en pista plana (polivalente) cubierta es una manera diferente de ver el patinaje. Lejos de las carreras en circuitos o rutas y pistas, trofeos, ligas o campeonatos interminables y largos momentos de espera entre pruebas, el indoor ofrece una manera más dinámica, espectacular y divertida de practicar, competir y ver lo que es el patinaje de velocidad.

Países como Estados Unidos, Francia, Italia o Alemania incluyen en sus calendarios anuales campeonatos indoor, incluso nacionales, o ligas invernales. En España ha habido muy pocas competiciones. No es costumbre realizarlas y para los clubes es complicado solicitar pistas indoor para realizar sus entrenamientos, sobre todo en época invernal.

El pasado 12 de noviembre se celebró en Vitoria (País Vasco, España) el I Trofeo Nacional Indoor. Consistía en una competición de relevos por equipos de categorías menores (las cuales podían mezclar femenino y masculino: alevín e infantil) y mayores (absoluta). El sistema de carreras permitía que los equipos no estuvieran más de 20 minutos sin competir. Era una liga en la que se iban sumando puntos y siempre se patinaba, fuera cual fuera el puesto en el que el equipo había acabado cada una de las series, ya fueran clasificatorias, semifinales o finales. L

a continua participación con diferentes equipos facilitaba a los patinadores un feedback inmediato, lo cual permitía un aprendizaje y corrección de errores continuos, así como una adaptación de la táctica y estrategia constante. Esto supuso un aumento exponencial en la adquisición de experiencia en todos los patinadores, además de contribuir a la unión del equipo y la relación entre los deportistas. Sin nombrar la aportación en valores como la cooperación y colaboración, así como la lucha por el bien del equipo, y no por uno mismo.

Por otro lado, es necesario indicar que el indoor exige unos requerimientos técnicos importantes. Son pruebas muy rápidas en las que el dominio técnico, la habilidad con el patín, así como la coordinación y aspectos psico-volitivos están en continuo trabajo y práctica.

La mayoría de los equipos, por no decir todos, finalizaron el trofeo con muy buenas sensaciones, y sobre todo, disfrutaron del patinaje. Esperemos que poco a poco esta forma de trabajo vaya implantándose en España y otros países.

 

LA FIEBRE DEL “ROLLER”: ¡un filón!

21 jun

En las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia se pueden observar  carriles bici y parques repletos de patinadores. Desde niños pequeños con patines de juguete y papás en patines llevando el carrito de los niños hasta aficionados que se preparan para sus carreras populares. Y es que el patinaje “fitness”, recreativo o de ocio está de moda.

A ellos se unen unos más atrevidos, como los patinadores de freestyle, y otros más innovadores, como los patinadores que, acompañados de unos bastones, realizan ejercicio imitando el gesto del esquí de fondo.

Este “roller boom” ha sobrepasado los límites de algunas asociaciones y clubes de patinaje que enfocan su actividad al patinaje de ocio, hasta tal punto que los espacios, técnicos responsables y horarios están saturados.

Aprovechemos este “boom”. Promocionemos, difundamos, apoyemos, trabajemos por el patinaje. Pero hay que hacer bien, siguiendo unas pautas. No se puede empezar la casa por el tejado.

Planifiquemos un plan que culmine con un objetivo claro: la captación del máximo número de patinadores, y su mantenimiento en este deporte. La masificación es una fuerza imbatible para las instituciones, dado que se verán obligadas a crear instalaciones, apoyar eventos, convocar subvenciones, etc.

No dejemos que muchos aficionados potenciales abandonen el patinaje por falta de seriedad, profesionalidad o atención.

La clave está en querer trabajar con ilusión para que un proyecto salga adelante y poder hacer del patinaje un deporte respetable, sobre todo a nivel institucional y mediático.

 

CUESTIONES SIN RESOLVER

09 may

Como en muchas materias, en la ciencia del deporte hay muchas cuestiones sin resolver. Éstas se acentúan aún más en disciplinas minoritarias, como en el caso del Patinaje de Velocidad sobre ruedas.

El poco apoyo institucional, la falta de presupuesto, las escasas  políticas de promoción o la poca o nula inversión por parte de sponsors pueden ser algunos de los factores que contribuyen a que el deporte en cuestión no avance. Esto es sólo una cara de la moneda.

Si damos la vuelta a la tortilla y lo miramos desde otro punto de vista podríamos llegar a la siguiente conclusión: para que una empresa crezca hay que invertir para poder obtener un resultado a medio o largo plazo. La inversión no tiene porqué ser monetaria. Si ponemos el ejemplo de una asociación o club deportivo podemos verlo de forma clara. Los inicios de cualquier proyecto deportivo prácticamente se sostienen por la ilusión y el esfuerzo que uno pone en su trabajo, sin recibir nada a cambio, incluso poniendo dinero. Poco a poco el trabajo va dando sus frutos y lo que comienza como un hobbie sin ánimo de lucro puede convertirse en la consolidación de una empresa deportiva.

Por otro lado, en el plano del rendimiento ocurre algo parecido. Da la sensación de que el conformismo es un pensamiento general en el mundo del patinaje español. A veces parece que se realiza y se piensa lo mismo que hace 20 años. Por ejemplo: la fijación de tener que correr todas las pruebas (falta de especialización) sean de velocidad o fondo; la creencia de que los niños no crecen si hacen entrenamiento de fuerza (falta de conocimiento) o la dejadez a la hora de cambiar ciertos aspectos apoyándose en la idea de que “ha sido siempre así”.

Una larga lista de aspectos son los que deberían preocupar, como por ejemplo: el descenso o aumento del nº de licencias federativas, el nº de patinadores que llegados a ciertas categorías dejan de competir, la homologación de las pistas, la determinación de un equipo o comité técnico responsable de la selección española, el porcentaje de presupuesto federativo que cubre las dietas de los altos cargos, la creación de un programa nacional de promoción deportiva, y un largo etcétera.

Si nos vamos al día a día de entrenamiento de un club, también podemos preguntarnos si se lleva una planificación correcta, si existe un plan a largo plazo, si hay una determinación de la magnitud de entrenamiento en cada etapa, si hay un plan de prevención de lesiones, si hay unos objetivos a corto, medio y largo plazo, etc.

Faltan muchos ladrillos para acabar el edificio y sobre todo los más importantes: los cimientos. Falta evolución, progresión, inversión. ¿Pero qué hacemos si no nos dejan empezar a construir?

 

¿Por dónde empezar?

22 abr

Muchas veces nos preguntamos qué hacer para que el patinaje crezca. A veces nos empeñamos en centrarnos en la alta competición, sin darnos cuenta de que lo que mueve masas y no que da renombre son los eventos populares. Para que algo se difunda, lo mejor es el “boca a boca”.

Uno de los ejemplos a seguir es el triatlón. Es una disciplina que ha evolucionado de forma increíble en los últimos 10 años, llegando a tener deportistas muy destacados a nivel internacional y llegando a ser un país puntero. ¿Cuál ha sido la clave para que éste deporte haya alcanzado tal nivel? La popularización.

Es cierto que en los diferentes sectores del deporte el patinaje se muestre como una actividad lúdica más que como una disciplina deportiva, y puede que ello repercuta negativamente al patinaje de competición. Quizá se deba plantear de otra manera, fomentando la competición popular como grandes retos para los patinadores, o al menos dar esa opción. Ello repercutiría positivamente en la inversión en material, asistencia a competiciones, compromiso en el entrenamiento, etc. Por ejemplo, muchos patinadores que practican a nivel lúdico, cuando llegan a un nivel en el que han aprendido todo lo básico sobre el patinaje en línea, cambian de actividad, dado que se estancan. Se debería encauzar a esos patinadores hacia nuevos retos, de tal forma que su aprendizaje y evolución no se paren. De esta manera ya no se comprarían los patines en el Decathlon, si no en mercados más especializados, lo cual haría que los distribuidores de material específico de patinaje de velocidad se plantearan crear más mercado en España, o que incluso marcas importantes como Spiuk, Viator, Autric, etc. se planteen ampliar su mercado fabricando equipaciones de patinaje. Ello también repercutiría positivamente en la esponsorización de patinadores, competiciones, selecciones, etc.

Por otro lado, ya hay bastantes deportistas procedentes de disciplinas como es esquí de fondo, triatlón o ciclismo que están empezando a practicar el patinaje en línea en fases de preparación general o pretemporada. Se puede aprovechar ese interés para la realización de eventos, como un duatlón ciclismo-patinaje. El patinaje se nutriría de patrocinadores, difusión en los medios, etc.

Todo esto puede repercutir muy positivamente si pensamos en el olimpismo tan deseado para el patinaje. Hay que empezar por algún lado, y si puede ser en España, mejor que mejor. Inmediatamente se empezaría a difundir por la mayoría de los países en los que se practica.

Un buen proyecto de promoción que contemple este tipo de aspectos sería muy bueno para que el patinaje de velocidad se difunda con vistas a un futuro a medio o largo plazo. Pero eso se traduce en trabajo, cosa que en España parece esa palabra no tiene ningún significado.

 

La ley y el patinaje

08 abr

Desde el último año están surgiendo multitud de propuestas que intentan promocionar el patinaje en España. Unas están realmente están encaminadas a ese objetivo, otras sólo son fachadas, cuyo fin es el beneficio propio, normalmente económico.

Pero la palabra promoción,  no entra dentro de “ánimo de lucro”, al menos en los inicios de promoción deportiva de una modalidad.

Legalmente no existe ningún club de patinaje de velocidad español que sea una SAD (sociedad anónima deportiva) ni un ente calificado de utilidad pública.  Partiendo de la base de que la gran mayoría de los clubes (por no decir todos) son asociaciones sin ánimo de lucro, ya sean clubes elementales o básicos, en sus estatutos, por ley, aparece como su fin social la promoción de la modalidad o modalidades deportivas correspondientes. En el caso de que éstos clubes también quieran competir, deben registrarse en su federación autonómica correspondiente. Por poner un ejemplo, según el decreto 159/1996, de 14 de noviembre, por el que se regulan las Federaciones Deportivas de la Comunidad de Madrid, éstas tienen como una de sus funciones la promoción general de su modalidad deportiva en todo el territorio de la Comunidad de Madrid. Así mismo, según la Ley 10/1990 de 1 de octubre del Deporte, las federaciones nacionales tienen como una de sus funciones actuar en coordinación con las Federaciones de ámbito autonómico para la promoción general de su modalidad deportiva en todo el territorio nacional.

Dicho esto, podemos observar diversos tipos de promoción: actividades realizadas por los clubes en las que pueden participar todo tipo de patinadores, actividades realizadas por patronatos deportivos o ayuntamientos, ligas escolares, etc.

No obstante, todavía existen muchos eventos que dejan fuera la palabra “promoción” porque los organizadores o responsables piensan que no es de su competencia, cuando la ley les exige promocionar su deporte. Por ejemplo, las maratones o medias maratones. Éstos eventos son perfectos para la promoción del patinaje. ¿Por qué no organizar una gymkhana en patines o carreras en circuitos de habilidad para los más pequeños, mientras sus hermanos mayores o padres compiten en una media maratón popular? Así pasa… muchos eventos quedan obsoletos.

Pero no, sólo interesan “competiciones de élite” como ligas o campeonatos nacionales, a los cuales asisten los pocos patinadores federados que quedan en los pocos clubes que subsisten en España.

Desgraciadamente éste tipo de normas o leyes no las conoce todo el mundo, y nos conformamos con las “órdenes” federativas, y nos creemos todo lo que nos dicen.

Y ya no hablemos de “los profesionales” del patinaje. Da igual ser patinador, padre o el vecino de enfrente, con haber visto un par de vídeos de YouTube, ya cualquiera puede enseñar a patinar, y si hablamos de entrenamiento, más fácil si cabe.

No hay formación por parte de las federaciones (una de sus funciones legales). Si el patinaje empieza a subir, ¿quién enseñará a todos los patinadores potenciales?

No empecemos la casa por el tejado. Lo primero es que cada uno, dentro su ámbito, promueva el patinaje. A la vez se debe dar la formación de calidad a los monitores y entrenadores,  y una vez que haya muchos aficionados, podremos hacer fuerza para que los entes públicos construyan instalaciones adecuadas y homologadas. Es la única manera de que en un futuro el patinaje sea un deporte consolidado, con una buena base, y por fin llegarán los “tan esperados resultados en Campeonatos del Mundo” como indican muchos que exigen donde no hay.

¡¡¡Eso es todo amigos!!!