El patinaje de velocidad es una disciplina en vías de desarrollo en todos sus aspectos: desde el punto de vista de rendimiento, institucional, económico…hasta en niveles de investigación, instalaciones, equipamientos, márketing, etc. Es por ello que es positivo que se realicen cosas nuevas y que aquellas cosas que vienen haciéndose durante años, sufran cambios que ayuden a mejorar el sistema, en beneficio del patinaje y los deportistas.
Desde hace varios años algunos países trabajan de formas “no tradicionales”. El indoor o trabajo en pista plana (polivalente) cubierta es una manera diferente de ver el patinaje. Lejos de las carreras en circuitos o rutas y pistas, trofeos, ligas o campeonatos interminables y largos momentos de espera entre pruebas, el indoor ofrece una manera más dinámica, espectacular y divertida de practicar, competir y ver lo que es el patinaje de velocidad.
Países como Estados Unidos, Francia, Italia o Alemania incluyen en sus calendarios anuales campeonatos indoor, incluso nacionales, o ligas invernales. En España ha habido muy pocas competiciones. No es costumbre realizarlas y para los clubes es complicado solicitar pistas indoor para realizar sus entrenamientos, sobre todo en época invernal.
El pasado 12 de noviembre se celebró en Vitoria (País Vasco, España) el I Trofeo Nacional Indoor. Consistía en una competición de relevos por equipos de categorías menores (las cuales podían mezclar femenino y masculino: alevín e infantil) y mayores (absoluta). El sistema de carreras permitía que los equipos no estuvieran más de 20 minutos sin competir. Era una liga en la que se iban sumando puntos y siempre se patinaba, fuera cual fuera el puesto en el que el equipo había acabado cada una de las series, ya fueran clasificatorias, semifinales o finales. L
a continua participación con diferentes equipos facilitaba a los patinadores un feedback inmediato, lo cual permitía un aprendizaje y corrección de errores continuos, así como una adaptación de la táctica y estrategia constante. Esto supuso un aumento exponencial en la adquisición de experiencia en todos los patinadores, además de contribuir a la unión del equipo y la relación entre los deportistas. Sin nombrar la aportación en valores como la cooperación y colaboración, así como la lucha por el bien del equipo, y no por uno mismo.
Por otro lado, es necesario indicar que el indoor exige unos requerimientos técnicos importantes. Son pruebas muy rápidas en las que el dominio técnico, la habilidad con el patín, así como la coordinación y aspectos psico-volitivos están en continuo trabajo y práctica.
La mayoría de los equipos, por no decir todos, finalizaron el trofeo con muy buenas sensaciones, y sobre todo, disfrutaron del patinaje. Esperemos que poco a poco esta forma de trabajo vaya implantándose en España y otros países.


