Por HILARIO REAL MILLAS (psicólogo deportivo, coach y triatleta). No dejes de visitar su blog www.hilarioreal.com

 

Una vez estuve quedando con una chica que, a parte de trabajar en el sector del ciclismo, era parte de un equipo amateur ciclista. En broma, o no, me decía que no podía decirles a sus compañeras y compañeros que quedaba con un “triatleta”.

Creo que no me equivoco al afirmar que los triatletas, en general, no caemos muy bien entre los nadadores, corredores y ciclistas, sobre todo entre estos últimos. Este post es una parodia sobre las razones por las que los triatletas no caemos demasiado bien.

Voy a escribir un símil utilizando el mundo de los toros (por si el articulo no pudiese generar suficiente polémica…). Imaginad que de repente por una apuesta, un grupo de aficionados a la tauromaquia se inventan una especie de Gymkana la cual consiste en un encierro al estilo San Fermín, seguido de un espectáculo de recortes para terminar con una corrida con sus picadores y banderilleros… todo seguido.

En la “taurotrimaquia” (así se llamaría) la gran meta es marear al animal de todas las formas posibles para terminar con él, aunque sea matándolo de aburrimiento. Originalmente los trireros lidian de sol a sol con los astados, pero se crearán nuevas modalidades para acercarla a nuevos e intrépidos participantes, acortando la duración de cada unos de los tercios. Por supuesto también habría premios para los menos profesionales y que fuese sencillo llevarte un trofeo a casa. Hay orejas para los valientes según el peso del animal con el que está lidiando. Por ejemplo: Hilario Real ha cortado dos orejas en la duración “capea” en la categoría vaquilla 350-400kg. Sus familiares y amigos podrán ver sus fotos en Instagram dando la vuelta al ruedo y creerán que es un gran maestro.

El trirero se creería un veloz corredor de encierros, un recortador temerario y un valiente matador, pero la realidad le daría un buen revolcón si compartiese plaza con alguno de ellos por separado.

El trirero tendría sus propias herramientas, por ejemplo el traje de luces que le permite enfrentarse a los morlacos en las 3 disciplinas, los capotes especiales con un textil desarrollado por la Nasa y comprarían cualquier cosa que promocione Jan Sanders que salió por la puerta grande en el último campeonato “Minotauro”, prueba que se celebra cada año en Pamplona; además el trirero se inspiraría leyendo “Where is the bull?” escrito por influyente tritero.

¿Qué pensarían los toreros aficionados cuando salta un trirero espontáneo a tentar al toro en su faena y termina revolcado? ¿Qué sentimientos tendrían los toreros que han tomado la alternativa o los que lo harán sobre esta nueva modalidad? ¿Generarían simpatía estos nuevos “maestros”? Yo sinceramente creo que los tratarían de locos.

Con el paso de los años, muchos años, algunos toreros que se cortan la coleta probarían, como hobby claro,  la taurotrimaquia, donde generalmente tendrán actuaciones notables.

Realmente los triatletas no hacemos daño a nadie, es más, damos un buen “boost” a los negocios de las 3 disciplinas. Tenemos un lema: “Triatlón, cuando un solo deporte no es suficiente”, pero ellos nos ven como ilusos que somos malos practicando los 3: “Triatlón, por qué ser bueno en una cosa cuando puedes ser mediocre en tres”.  No montamos muy bien en bici y vamos como pollo sin cabeza en las grupetas, participamos en las carreras populares con más ornamentos que un árbol de navidad para terminar el porras, y nadando… a los nadadores ni los vemos, pero aun así a veces nos creemos súper hombres solo por acabar lo que hacemos; para ellos no hay nada de heroico en solo terminar.

Entre todas las cosas creo que realmente la que menos les gusta es que los triatletas somos los veganos del deporte. Tenemos que decirle y explicarle a todo el mundo lo que somos y lo que hacemos. Necesitamos hacer saber a los demás aunque sea con nuestra camiseta de finisher o con una pegatina de una M con un punto encima que nadamos, montamos en bici y corremos… y eso tenemos que reconocer que termina por cansar a los demás. Incluso entre nosotros estamos obligados a crear una “Fricada” más grande y llevarla al siguiente nivel, aunque sea absurdo y eso visto desde fuera, o desde dentro, pues no termina por caer del todo bien. Realmente ni entre nosotros nos terminamos de caer muy allá.

¿Te molesta este post? Quizá es porque estás en el climax de tu identidad triatletelica, es decir, en el segundo o tercer año.

Os insisto en que esto es solo una parodia, el que escribe lleva ya bastantes años arrastrándose por las piscinas, con más bicis que talento para montar y corriendo cada vez más feo.

De cualquier manera algo tendrá este deporte para que sean muchos más los que se quedan que los que se van, pero aun así… ¡Qué fácil es que un triatleta caiga mal!