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Foto: Asics

Autor: Dr. Alberto Sacristán Rubio

La actividad outdoor es la deseada por todo runner o triatleta, aumentando los entrenos y disfrutando del buen tiempo de los parques. La piel es el órgano cuya función principal es la protección corporal de los agentes externos, y la exposición inadecuada al sol es uno de ellos. La quemadura solar, el envejecimiento prematuro o el cáncer de piel son algunos de sus efectos. Los fotoprotectores protegen la piel de la radiación solar excesiva.

La quemadura de piel, es la lesión dermatológica que surge como consecuencia de una agresión externa y puede ser por un origen químico, eléctrico, o térmico. El tipo de quemadura que puede surgir tras un entrenamiento o competición es lógicamente térmico. Los tipos de quemaduras se clasifican en grados y su gravedad depende del grado y extensión de la misma.

Foto 1Tipos de quemaduras:

  1. Grado I: Las quemaduras de primer grado son las que afectan a la capa superficial de la piel (epidermis). Lo que provoca es una zona enrojecida (eritema local) con picor, escozor e incluso cierto dolor.
  1. Grado II: En las quemaduras de segundo grado además de eritema inicial, aparecen flictenas (ampollas).
  1. Grado III: En este caso la afectación de la quemadura es en todo el espesor de toda la piel, incluyendo terminaciones nerviosas, vasos linfáticos… Paradójicamente, a pesar de ser una quemadura más grave que las anteriores, no duele al tacto, por afectaciones de las terminaciones nerviosas. La piel adquiere una apariencia de cuero y pueden aparecer zonas necróticas (muertas).
  1. Grado IV: Es el caso en el que la afectación es tan profunda que afecta no sólo a la piel, también a los músculos y huesos. Suele darse en situaciones de frío extremo.

 

¿Cómo elegir un fotoprotector?

La elección de un producto de protección solar va a depender fundamentalmente de la tipología cutánea, pero antes hay que aclarar una serie de conceptos:

  • Fotoprotección: Los fotoprotectores son sustancias que, en su composición, incluyen Filtros Solares que cumplen la misión de prevenir los daños ocasionados por la radiación solar. Actúan formando una pantalla protectora entre los rayos nocivos del sol y nuestra piel, dejando pasar solo aquellos que son beneficiosos.
  • Filtros solares: Frecuentemente, la cantidad de radiación que llega a la piel supera la capacidad defensiva de la misma, por lo que necesita una protección adicional. Esta protección, la proporcionan los filtros solares y están, por tanto, indicados en la prevención de quemaduras solares y de los cambios degenerativos de la piel causados por los rayos ultravioleta. Deberán permitir un ligero bronceado controlando la radiación UV-B hacia una acción imperceptible, a la vez que permite la pigmentación directa producida por la radiación UV-A.
  • Factor de protección solar (fps): A la hora de recomendar un filtro solar, se deberán tener en cuenta las siguientes consideraciones: El factor de protección solar del filtro recomendado y La tipología cutánea (el fototipo) del individuo. El fps es un índice que nos da idea del tiempo que podremos permanecer expuestos al sol sin riesgo de quemadura. Cuanto mayor sea el fps, más alta será la protección frente al sol. Por ejemplo y dependiendo de su tipo de piel, si un individuo es capaz de permanecer el primer día de exposición 20 minutos bajo el sol sin quemarse, la elección de un Fotoprotector factor-8 le proporcionará una protección 8 veces superior.

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Factor de protección solar Tiempo de exposición sin riesgo de quemadura
Sin protección 20 minutos
Factor 8 2 horas 40 minutos
Factor 11 3 horas 40 minutos
Factor 15 5 horas

El grado de protección establecido es:

FPS 2-4: Protección mínima.

FPS 4-6: Protección moderada.

FPS 6-8: Protección extra.

FPS 8-15: Protección máxima.

FPS >15: Protección ultra.

Tipología cutánea y grado de protección recomendada

Existe una clasificación gracias a un prestigioso dermatólogo norteamericano, el Dr. Fitzpatrick, que está hoy en día considerada como la adecuada para identificar los diferentes fototipos cutáneos:

 

Fototipo I:   Se aconseja ultra protección

Individuos que presentan intensas quemaduras solares, prácticamente no se pigmentan nunca y se descaman de forma ostensible.

  • Individuos de piel muy clara, ojos azules, con pecas en la piel. Su piel habitualmente, no expuesta al sol, es blanco-lechosa.

 

Fototipo II:  Se aconseja protección ultra-máxima

  • Individuos que se queman fácil e intensamente, pigmentan ligeramente y descaman de forma notoria.
  • Individuos de piel clara, pelo rubio o pelirrojos, ojos azules y pecas, cuya piel, no expuesta habitualmente al sol, es blanca.

 

Fototipo III:  Se aconseja protección máxima-extra

  • Individuos que se queman moderadamente y se pigmentan.
  • Razas caucásicas (europeas). Piel blanca no expuesta habitualmente al sol.

 

Fototipo IV:  Se aconseja protección extra-moderada

  • Individuos que se queman moderada o mínimamente, se pigmentan con bastante facilidad y de forma inmediata al ponerse al sol.
  • Individuos de piel blanca o ligeramente amarronada, pelo y ojos oscuros (razas mediterráneas, mongólicas, orientales).

 

Fototipo V:  Se aconseja protección moderada-mínima

  • Individuos que se queman raras veces y se pigmentan con facilidad e intensidad.
  • Individuos de piel amarronada (amerindios, indostánicos, hispanos).

 

Fototipo VI:  Se aconseja protección mínima

  • No se queman nunca y se pigmentan intensamente. Siempre presentan reacción de pigmentación inmediata.
  • Razas negras.

 

 

Consejos generales:

  • Cuando comience la temporada de “tomar el sol”, debemos hacerlo progresivamente y siempre con la protección adecuada a nuestras características cutáneas.
  • Incluso en los días nublados es preciso protegerse del sol.
  • En la montaña, la radiación es más directa, por lo que no deberemos descuidar nuestra fotoprotección.
  • En la nieve, la acción “rebote” del sol sobre la superficie nevada, hace que debamos emplear un factor de protección mayor al habitual.
  • En la playa, después del baño, es conveniente secarnos bien. Las gotitas de agua sobre nuestra piel actúan como una lupa, acentuando el riesgo de quemaduras.
  • Cuando tomemos el sol, es conveniente beber abundante agua para evitar la deshidratación.
  • Aunque es en verano cuando la radiación solar es más intensa, el resto del año también incide sobre la piel, pudiendo provocar quemaduras.
  • Después del sol, el empleo de cremas hidratantes  tipo “after sun” ayuda a revitalizar la piel.
  • Los bebés y los niños son muy sensibles a la radiación solar. Existen productos fotoprotectores que están especialmente indicados para el cuidado y protección de su piel.
  • Es aconsejable utilizar unas buenas gafas de sol para proteger nuestros ojos.
  • Es recomendable no estar en exposición directa al sol durante las horas de mayor calor (12h -16h).
  • El producto fotoprotector es preciso aplicárselo cada 2-3 horas y siempre unos 30 minutos antes a la exposición solar.