Sin duda, Wadi Rum es uno de los must cuando se visita Jordania. Desfiladeros de piedra imposibles, llanuras sin fin, una paleta de colores que se te grabará en la retina para siempre… Se trata de un lugar sobrenatural, dominado por grandes montañas de piedra arenisca talladas por la erosión con formas de lo más extravagantes. Gracias a estas, existen infinitas rutas de trekking y escalada que realizar en el desierto y que hasta hace muy poco solo conocían los beduinos. Por fin, el resto de los mortales tienen acceso a realizarlas cuando visiten Wadi Rum. ¡Te las contamos en orden de más sencillas hasta las que solo pueden realizar profesionales!

Caminata por el Siq el Barrah
Perfecta para los principiantes en este deporte pero que aun así exige estar un poco en forma ya que no dejar de ser un trek por el desierto. El comienzo de esta formidable excursión tiene lugar en uno de los famosos desfiladeros de Wadi Rum, como es el espectacular cañón Siq el Barrah, de 5km. Los cañones de Jordania son perfectos para echar una cabezadita a la sombra, pasear en camello y en general, para absorber el ambiente tan especial de las entrañas del desierto.

Atravesar el cañón de Raqabat hasta el Jebal burdah bridge
Siempre acompañado por un guía local, el viajero disfrutará de un emocionante trek a través del corazón del Jebel Umm al-Ishirin, entre los laberínticos siqs del cañón de Rakhabat. La desembocadura oeste del cañón queda al lado del pueblo Rum. Desde el extremo este del cañón se puede cruzar el valle hasta las inscripciones de Anfasishi-ya, 600 metros al sur del campamento beduino y después regresar a pie hasta el pueblo. Otra opción, si se tienen nociones de rapel, es volver por el oeste a través de la cadena montañosa que hay junto al cañón de Khazareh. Para completar la jornada, en una hora más o menos se puede culminar la subida al Jebal burdah, el puente más famoso de Jordania. Un imprescindible para todos aquellos que no sufren de vértigo ya que las vistas son fabulosas.

Alcanzar la cumbre del Jabal Khazali
Subida aconsejada solo para expertos ya que hay pasos de nivel III y IV y siempre acompañados por un guía profesional. Basta con adentrarse 150 metros para disfrutar del frescor y la sombra de la que gozaban sus antiguos residentes, además se pueden ver inscripciones antiguas como dibujos de avestruces o una mujer dando a luz. Es necesario ir con cuerdas y se tarda unas 6 horas entre subir y bajar que bien merece la pena por la sensación y las vistas al alcanzar la espectacular cima del Jabal Khazali en los 1.420 metros.

Ascenso hasta el Jabal Rum
Las más complicada de todas y apta solo para escaladores experimentados. La ruta comienza en el pueblo y con un paseo en jeep que deja al aventurero en el lado oeste de Jabal Rum, donde se comienza a subir la montaña por la ruta beduina tradicional. Este ascenso tiene una calificación de grado 3 y se tarda de 4 a 5 horas en subirlo (en bajarlo unas 6 horas con varios rappels). Otra opción es hacerla en dos días, llevándose un saco de dormir se podrá disfrutar desde la cima del mejor atardecer de Wadi Rum a 1.754 metros de altura.

La mejor forma de terminar cada una de las rutas es compartiendo un plato de mansaf y mucho té jordano en cualquiera de los campamentos beduinos que hay en el desierto. Bailar alrededor del fuego y dejarse deleitar por sus historias bajo las estrellas mientras se escuchan los resoplidos de los camellos harán que la experiencia sea inolvidable.

Más información en: www.visitjordan.com