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Fuente: Prensa CSD

El velocista Bruno Hortelano ha cambiado este verano su residencia habitual en Canadá por el Centro de Alto Rendimiento de Madrid del Consejo Superior de Deportes donde ha estado entrenando las últimas semanas con un plan muy claro: “Volver a competir en 2018 al mismo nivel en el que estaba antes del accidente y con el objetivo de llegar a una final en Tokio 2020”, afirma.

Casi lo consiguió en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en donde se quedó a sólo siete centésimas de disputar la final de los 200 metros y convertirse en el primer español en lograrlo. Aun así, consiguió hacer historia. Nunca antes España había tenido representación en una semifinal olímpica de una prueba de velocidad. “Río de Janeiro siempre fue un reto muy personal, que me sirvió para buscar mis límites y ver hasta dónde era capaz de llegar. En la primera carrera que disputé me sentí satisfecho de cómo lo había hecho y en la semifinal de la experiencia que había podido vivir. Fue una carrera de gigantes”, relata.

En Río 2016 volvió a batir el récord de España parando el cronómetro en los 20.12 segundos. Pocos meses antes lo había hecho en el Campeonato de Europa de Amsterdam, en donde se alzó con la medalla de oro. Allí rompió también su propia marca personal en los 100 metros, con 10.06 segundos, y se consagró como el mejor velocista de la historia de nuestro país.

La seguridad en sí mismo, su optimismo y fuerza mental le han llevado también a superar un año en el que ha tenido que empezar de cero y donde “he vivido momentos muy duros en los se te pasa por la cabeza no seguir”. Apenas había pasado un mes de su regreso de los Juegos Olímpicos cuando sufrió un accidente de coche que casi le hace perder la mano derecha. Hoy, asegura, “la mano me deja hacer los entrenamientos con normalidad y sé que su estado no afectará para nada mi carrera profesional”. De hecho, ha convertido ese accidente en una motivación más: “Supuso una evolución en mi carrera, me siento más optimista que antes y estoy convencido de que sólo es cuestión de tiempo lograr mis sueños”.

Su mente está centrada en meterse en una final internacional para poder luchar por las medallas, por eso ha declinado participar en el Mundial de Atletismo que se celebrará desde mañana en Londres: “Tras el accidente estuve seis meses de recuperación y en marzo volví a los entrenamientos. La vista estaba puesta en el Campeonato del Mundo, pero no he tenido tiempo para prepararme lo suficiente y poder sentirme satisfecho con la prueba que haría”, explica. “Quedan tres años para Tokio 2020 y soy consciente de que este año será clave para poder ganar la fuerza, la capacidad de entrenamiento y todo lo que tenía antes que, quizás, perdí en algún momento”.

Dice convencido que tiene un “buen plan” en el que marca dos citas importantes para este ciclo olímpico: el Campeonato de Europa de Berlín 2018 y el Mundial de Doha 2019. Entre uno y otro habrá varias competiciones en las que podríamos verlo participando de nuevo en el 400 metros: “En algún momento pienso hacer todas las distancias de velocidad porque me servirá para mejorar el 200, que es mi prueba principal”.

Nuevas oportunidades para seguir revolucionando la velocidad y demostrar que un español también puede estar entre los mejores velocistas del mundo. El regreso de Bruno Hortelano está cada vez más cerca.