Por Miguel Caselles


La marca francesa BOLLÉ nace en 1888 como pequeño negocio artesanal hasta que en los años cincuenta se especializa en gafas de trabajo, de sol y de esquí. Desde entonces BOLLÉ ha sido marca de referencia para legiones de deportistas que protegen sus ojos en el día a día y en las condiciones más exigentes. A continuación vamos a poner el foco en la máscara de esquí BOLLÉ Tsar.

 

Los ojos lo primero

La necesidad de proteger nuestros ojos en condiciones de intemperie es indiscutible. Todo deportista sabe que si no preserva sus ojos de la radiación solar, el viento y el frío, pone en riesgo su integridad. Utilizar las gafas y ópticas apropiadas garantiza afrontar las diferentes actividades en montaña con seguridad y solvencia. Mientras que una elección errónea puede llevar al traste la actividad y, lo que es peor, provocar serias secuelas en la visión del deportista.

Solo hay que imaginar una salida invernal que derive en fuerte ventisca y baja visibilidad… Sin gafas apropiadas no habrá manera de ver siquiera por dónde se esquía o se pisa. Recordemos que el impacto continuado de micro cristales de hielo en la córnea, como poco, supone sufrir una transitoria ‘ceguera de la nieve’. Pero no hace falta soportar adversas condiciones atmosféricas, en un día medianamente soleado la nieve hace las veces de espejo reflejando –reverberación- el 80% de los rayos ultravioleta -UV-, efecto que es aumentado exponencialmente por la altitud en montaña. Por tanto no hay más remedio que reguardar a nuestros ojos tras una lente óptica.

 

Máximo campo de visión

La amplia colección de gafas y máscaras BOLLÉ abarca toda modalidad deportiva al aire libre y gustos de cada practicante. En el apartado de esquí y montaña la máscara BOLLÉ Tsar es ligera, de ajuste óptimo al rostro y versátil según sea la situación lumínica. Tanto la estructura de la moldura como la amplitud de la pantalla favorecen que el deportista tenga una extensa visión periférica que cubre los 180 grados sin distorsiones.

Como indica su nombre las máscaras de esquí están diseñadas para la práctica de este deporte, a la par que son muy valoradas como gafas de ventisca en travesías invernales en montaña, en zonas polares y en desiertos. Cuando se pasan muchas horas esquiando o en actividad invernal, ya sea con buena o mala climatología, el uso de una máscara proporciona una panorámica completa de visión y extra de protección ocular, frente a las gafas abiertas.

 

Ajuste total

Los técnicos de BOLLÉ han buscado que la Tsar sea una máscara de ajuste universal a cada tipo de rostro, adaptable y uniforme en todo su contorno de contacto. Esta premisa se comprueba en el mismo momento que se estrena la máscara. Gracias a la espuma de triple capa que tupe el contorno de la montura – tecnología B-Flex-, su ajuste y encaje es inmediato a los contornos de nariz y mejillas. La capa que toca directamente a la piel es agradable al tacto, mientras que las otras dos capas son densas y esponjosas para un ajuste facial firme sin incomodas apreturas ni durezas.

Si bien cada rostro tiene su particular morfología la Tsar se fija a la cara con una leve  presión sin dejar huecos por perdida de contacto. Desde luego es una máscara súper cómoda cuando el deportista entra en acción. Varias tallas disponibles. Quienes precisen gafas graduadas pueden recurrir al sistema SOS –sport optical system- de BOLLÉ, con soportes ópticos graduados que se acoplan en el interior de la máscara y no restan campo de visión. También está la opción de montura OTG -over the glasses- para que la máscara se pueda poner por encima de las gafas personales.

Una cinta elástica regulable con banda de silicona, antideslizante, proporciona sujeción y ajuste de la máscara al contorno de la cabeza o al casco. Lógicamente las máscaras BOLLÉ están diseñadas para que tengan un ajuste integrado a los cascos de la misma marca. Si bien la Tsar es compatible de forma general con cualquier casco manteniendo su fácil adaptabilidad, ventilación y confort.

 

Ventilación antivahó

La utilización de máscaras de visión frente a las tradicionales gafas abiertas tiene su explicación en el completo aislamiento/protección ocular del exterior. Esto puede ocasionar que la lente se empañe, mermando la visión, debido a la temperatura corporal y sudoración de la cara. En el caso de las Tsar su montura plástica cuenta con un sistema de ventilación -Flow-Tech- con perforaciones y ranuras en los perfiles superior e inferior que facilitan el flujo de aire por la superficie interna de la pantalla, reduciendo así la acumulación de humedad.

Además la Tsar de BOLLÉ incorpora una doble lente que crea una barrera térmica entre el aire frío exterior y la humedad generada por la actividad, impidiendo que el aire se condense en el interior. A lo que hay que añadir que el frontal superior de la pantalla cuenta con unas aberturas -tecnología Equalizer- que permiten una traspiración/ventilación bidireccional de aire, evitando  igualmente condensaciones y sin dejar que entre agua o nieve. Como último recurso antivahó, la cara interna de la pantalla lleva un revestimiento de P80+ encargado de dispersar las moléculas de agua que dificultan una buena visión.

Ante todo protección

Se debe tener presente que cinco son las categorías de filtro solar para las lentes ópticas según sean las condiciones de luminosidad. Las categorías 0 –lente trasparente-, 1 y 2 son recomendables en días de muy nublados a días con nubes y sol.  Mientras que las categorías  3 y 4 son para días de gran luminosidad a días de extrema radiación solar. El color de los cristales tiene que ver con la mejor percepción del contraste del relieve dependiendo del grado de intensidad lumínica. Colores claros cuando está nublado, lentes más oscuras con sol y lentes muy oscuras en circunstancias de mucha luminosidad.

Gracias al Modulator Light Control la pantalla de la BOLLÉ Tsar se ajusta automáticamente al contexto reinante de luminosidad, a la vez que un sistema de polarización permite distinguir los detalles del relieve en cualquier circunstancia de visibilidad. Atendiendo a las necesidades de cada deportista el modelo Tsar de BOLLÉ dispone de varias versiones según la categoría de filtro solar y los colores de la lente.

Inevitablemente tanto en la práctica del esquí como en cualquier otra actividad montañera la máscara tendrá que soportar rozaduras y colisiones. Nada preocupante ya que la pantalla de la Tsar se fabricada con Trivex, compuesto orgánico de alta resistencia al impacto extremo, y la cara exterior está revestida de Carbo Glas como capa protectora frente a las ralladuras. Por descontado que la flexibilidad de pantalla y montura en su conjunto, unido al mullido perfil de espuma facial, ayudan a amortiguar los impactos más severos sin poner en riesgo ni ojos ni rostro.

Por último cabe recordar que mantener en buen estado una máscara de esquí/ventisca pasa por tres simples cuidados: transportar en funda protectora, secar tras ser utilizada evitando fuentes de calor directo y limpiar la pantalla con toallitas específicas de microfibra.

 

Más Información:

www.bolle-europe.es