Mountain bikes de 26’’ o de 29’’: ¿Cuál es mejor?

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Artículo publicado en la revista Sportraining nº 48 (mayo(junio 2013). Autor: YAGO ALCALDE GORDILLO

Uno de los temas que genera más debate dentro de la comunidad biker es la típica pregunta: ¿Qué es mejor? ¿26 o 29 pulgadas? Basta con sacar el tema y todo el mundo tendrá su opinión, su teoría y sus preferencias. Para aportar un poco de luz y tratar de obtener algún dato objetivo hemos realizado un pequeño experimento llevado a cabo con 2 bicis iguales en todo menos en el tamaño de sus ruedas. ¿Hemos averiguado algo?

 

Desde el año 2009 se empezaron a comercializar las mountain bikes con ruedas de 29 pulgadas además de las ya existentes de 26. El hecho de que una bici tenga las ruedas más grandes hace que la geometría de los cuadros deba adaptarse ligeramente. Las diferencias básicas son las siguientes:

• La altura o stack del cuadro es mayor en las bicis de 29”. La altura del cuadro está definida por la distancia vertical existente entre el eje del pedalier y la parte superior del tubo de la dirección, también denominado “pipa”. Esto hace que, en principio, la altura del manillar en referencia al sillín sea más elevada en comparación con una bici de 26”, y por lo tanto, que la posición del tronco del ciclista sea más erguida. Esto se puede compensar empleando potencias invertidas y eliminando los espaciadores que se sitúan entre la dirección y la potencia. Esta característica es más influyente en ciclistas de menor estatura, puesto que su sillín se coloca a menor altura.

• Aunque la altura del eje del pedalier sobre el suelo es mayor en las bicis de 29”, respecto a los ejes de las ruedas este punto está más bajo que una de 26”, por lo que el centro de gravedad del ciclista está más bajo en la de 29” que en la de 26”.

• La longitud entre ejes es prácticamente la misma en las tallas medianas y ligeramente mayor en las tallas más pequeñas. La diferencia está solo en la longitud de las vainas, que es algo mayor en las de 29” para que quepa la rueda.

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LA TEORÍA:

A la hora de comparar el rendimiento de dos bicis con diferente tamaño de ruedas debemos tener en cuenta qué diferencias físicas hay entre ellas. En términos de aceleración, se puede afirmar que a mayor tamaño de rueda peor capacidad de aceleración tiene. La inercia de las bicis de 29” es mayor, ya que pierde menos energía o velocidad en la absorción de pequeños baches debido a que tiene un mayor ángulo de ataque así como porque suelen ser ligeramente más pesadas. Este mayor ángulo de ataque hace que mejore la capacidad para superar los pequeños obstáculos que encontramos por los caminos y senderos. En cuanto a la tracción, se supone que será algo mejor en la 29” al tener más superficie de contacto con el suelo. El peso total de la bici es un condicionante directo sobre el rendimiento, ya que es un lastre que el ciclista debe soportar especialmente en las subidas. En general, las bicis de 29” son más pesadas que las 26”, y por lo tanto se debe tener en cuenta.

EXPERIMENTO:

Para tratar de valorar y medir las supuestas ventajas o inconvenientes de ambas bicis pensamos que lo mejor sería comparar el rendimiento de varios ciclistas sobre un mismo recorrido con ambas bicis: una de 26” y otra de 29”. La mayor dificultad para realizar este tipo de comparación es controlar la variable del esfuerzo que se realice al pedalear, ya que si no se hace las diferencias en el rendimiento con una o con la otra bici se pueden deber principalmente a que con una se ha pedaleado más intensamente que con la otra. Para ello, pudimos utilizar un medidor de potencia instalado en cada bici mediante el cual controlamos e igualamos esta variable. De esta forma, las diferencias en la velocidad entre una y otra bici se pueden achacar únicamente a la diferencia en el tamaño de las ruedas. Además del rendimiento en subida, el circuito también incluía dos bajadas en las que se tomaron tiempos con ambas bicis. Además, para tener algunas opiniones, los ciclistas probadores rellenaron un sencillo cuestionario.

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Métodología:

• Materiales. Se utilizaron 2 bicis de la misma marca y modelo (Specialized Stumpjumper) que solo se diferenciaban en el tamaño de las ruedas. Como la bici de 26” pesaba 500gr menos que la de 29”, se lastró con un bidón de agua para que ambas pesasen lo mismo. Las dos bicis estaban equipadas con las mismas cubiertas nuevas que fueron hinchadas con la misma presión. Las suspensiones de ambas bicis también fueron reguladas con las mismas características. En las dos bicis se montó un buje Powertap.

• Sujetos. 8 ciclistas de distintas características y niveles de condición física participaron en el experimento. La altura del sillín en las bicis de prueba fue la misma que la que llevaban en sus propias bicis.

• Recorridos. El circuito empleado es parte del que se utilizó en el Campeonato de España de XC en el año 2011, en Becerril de la Sierra (Madrid). El recorrido estaba compuesto por 4 partes claramente diferenciadas: dos subidas y dos bajadas. La primera subida (subida 1) se hacía por asfalto y tenía una longitud de 2km con una pendiente media del 4,2%. La segunda subida (subida 2) se realizaba por un sendero y por una pista con algo de tierra suelta y piedras; tenía una longitud de 2,2km y una pendiente media del 6% aunque con varias rampas que pasaban del 12%. La primera bajada (bajada 1) se realizaba por un sendero de poca dificultad técnica aunque con muchos charcos y algo de barro; tenía una longitud de 2km y una pendiente media del 4%. La segunda bajada (bajada 2) tenía una primera parte de pista y una segunda parte de sendero con gran dificultad técnica que obligaba a los ciclistas a bajarse de la bici para superar un par de pasos complicados; tenía una longitud de 1,2km y una pendiente media del 10%. Cada uno de estos tramos estaba correctamente señalizado, por lo que cada ciclista fue marcando en el dispositivo cada uno de estos parciales para facilitar el análisis de los datos de cada tramo.

Todos los ciclistas realizaron el recorrido en tres ocasiones, una de reconocimiento con sus propias bicis y 2 con las dos bicis de la prueba. Adicionalmente, dos de estos ciclistas realizaron otro día una subida más (subida 3) con ambas bicis para obtener un mayor volumen de datos. La subida 3 es una pista de tierra compactada de 2km de longitud con un 2,5% de pendiente media.

• Desarrollo del experimento. Los dos recorridos del experimento se realizaron el mismo día para que las condiciones del terreno no variasen. Los dos recorridos se realizaron de forma consecutiva por cada ciclista para que las condiciones de viento fuesen lo más parecidas posible. El orden de las bicis con las que se hicieron los recorridos fue aleatorio, es decir, que unos ciclistas empezaron con la de 26” y otros con las de 29”. La intensidad a la que realizaron la primera vuelta al circuito con una de las bicis del experimento fue libre. Una vez completada, se procedió a analizar la potencia media a la que se habían realizado las dos subidas. Una vez conocido este dato, cada ciclista trató de realizar las siguientes dos subidas (con la otra bici del experimento) exactamente a la misma potencia media con el objetivo de igualar el esfuerzo físico realizado con ambas bicis y así investigar las diferencias entre una y otra bici. Como se muestra en los resultados, unos ciclistas lo consiguieron y otros no. En cuanto a las bajadas, la única indicación que los ciclistas recibieron es que bajasen con el mismo nivel de esfuerzo y de riesgo en ambas bajadas.

Tras finalizar las pruebas, los ciclistas completaron un pequeño cuestionario en el que se recogieron sus sensaciones así como otros datos de interés.

Presentación2

Resultados:

En la tabla 1, tabla 2 y tabla 3 se pueden observar los resultados obtenidos en los 3 tramos de subida analizados. Como se puede observar, hay una clara tendencia a obtener mejores tiempos de subida con la rueda de 29” cuando el ciclista consigue regular bien el esfuerzo y hace las dos subidas comparativas a la misma potencia media. Faltan los datos de un ciclista debido a un error informático.

En la tabla 4 se pueden observar los resultados de las dos bajadas analizadas. Faltan los datos de varios ciclistas porque no pudieron completar sus bajadas por diversas circunstancias.

En la tabla 5 se pueden ver los resultados de la encuesta realizada después de las pruebas. En ellos se ve reflejado que la percepción del esfuerzo en las subidas es menor con la de 29” y sin embargo para hacer rutas la mitad de ellos prefieren la de 26”.

tabla 1

tabla2

tabla 4

tabla 5

Análisis de los resultados:

En subida. A la luz de los datos mostrados parece que las bicis con ruedas de 29” suponen una mejora a la hora de subir o llanear, tanto en asfalto (subida 1) como en senderos (subida 2) o pistas (subida 3). En prácticamente todos los casos se han medido mejores tiempos en los tramos de subida desarrollando la misma potencia. Solo en uno de los casos no se encontraron diferencias entre una y otra bici (ciclista 4 en la subida 1). Estas mejoras no son demasiado significativas si lo expresamos en porcentajes, ya que mejorar 10 segundos en una subida de 6 minutos apenas supone un 3% de mejora. Sin embargo, si estamos hablando en términos competitivos, una mejora del 3% puede suponer una mejora muy importante sobre el rendimiento. En algunos casos, estas diferencias han sido bastante mayores, como pueden ser el ciclista 4 y el 6 en la segunda subida. Conviene recordar que para el presente experimento se ha igualado el peso de las bicis de forma artificial para igualar las condiciones, por lo que si se tratase de una situación más real habría que tener en cuenta que lo normal es que la bici de 29” aporte entre 500 y 1000 gramos más. Un kilo más en la segunda subida significarían entre 5 y 7 segundos de demora. Con estos datos objetivos sobre rendimiento parece que existe una evidencia bastante clara de que con una bici de 29” las mejoras están garantizadas. Así lo manifiestan 6 de los 8 probadores al afirmar que para competir elegirían una bici de 29” antes que una de 26”.

A la hora de analizar los resultados en bajada, lo cierto es que no se observan datos concluyentes, ya que en la bajada más sencilla (la primera) si miramos el tiempo total ganan las 26” por unos 20 segundos, y sin embargo, en la bajada más complicada las 29” le han sacado 30 segundos a las de 26”. La creencia popular afirma más bien lo contrario: que la rueda de 26” es más rápida en zonas técnicamente complicadas. Esta disparidad de resultados bajando se puede deber a varias circunstancias:

• Gran abundancia de charcos y riachuelos. Las ganas de mojarse más o menos han podido hacer que haya diferencia entre una bajada y otra.

• Partes de pedaleo. En ambas bajadas había 2 ó 3 secciones en las que había que pedalear, y por lo tanto, siempre existe la variabilidad de que con una bici se pedalee con más intensidad que con la otra.

• Efecto aprendizaje. En bajadas técnicas, es imposible anular el efecto del aprendizaje, es decir, que la segunda bajada siempre será más rápida que la primera independientemente de la bici con la que se vaya.

• Nivel de riesgo. En bajadas complicadas, gran parte del rendimiento tiene que ver con las ganas de arriesgar de cada uno, y por lo tanto, es una variable difícilmente controlable.

Por estos motivos, el análisis objetivo de los datos obtenidos en los tramos de bajada no es suficientemente claro. Por tamaño de rueda, sabemos que la 29” pasa mejor los obstáculos. Sin embargo, este mayor tamaño hace que sea más difícil de manejar ante cambios rápidos de dirección, que es un poco las sensaciones que los probadores comentaban al concluir las bajadas. De hecho, 6 de los 8 probadores creen que las 26” son mejores bajadoras que las 29”. En este sentido, es necesario apuntar que solo uno de los 8 probadores es dueño de una bici de 29”, por lo que su habilidad con la bici de rueda grande quizá necesite un pequeño periodo de aprendizaje. Es posible que después de varias salidas con una bici de 29” su percepción del comportamiento en bajada sea diferente.

En los debates que se generan sobre este tema siempre sale a relucir la estatura del ciclista a la hora de decantarse por uno o por otro tamaño de rueda. Al respecto, no existe ninguna norma o recomendación generalista, aunque atendiendo simplemente a la proporcionalidad, lo más probable es que las personas de menos de 165cm se encuentren más cómodas con las bicis de 26” especialmente a la hora de manejarlas en bajada. Sin embargo, se puede afirmar que las ventajas que aportan las ruedas más grandes pueden ser aprovechadas por igual tanto por personas más altas o más bajas. El nivel técnico de cada ciclista también puede jugar un papel importante a la hora de decantarse por una o por otra, ya que como se ha señalado la 26” es más fácil de manejar y por lo tanto se puede adaptar mejor a aquellos ciclistas con menores habilidades técnicas.

En cualquier tipo de bici, es muy importante ajustar y personalizar la bici a las características del ciclista en cuanto a la posición del sillín y del manillar. Es la forma de hacer que las bicis sean cómodas para cada uno así como eficientes en el pedaleo y el manejo. Las diferencias que existen en la geometría de una y de otra prácticamente se pueden igualar jugando con el manillar, la potencia que se emplee y los espaciadores que se coloquen entre la dirección y la potencia. Por ejemplo, en una 26” puede ser normal llevar la potencia hacia arriba (angulación positiva) o un manillar de doble altura. Mientras que en una 29” es más frecuente ver manillares planos y potencias hacia abajo. Con esto queremos señalar que el comportamiento de la bici así como la posición del ciclista no solo depende del tamaño de la rueda sino de los ajustes que hagamos sobre la misma. Es muy frecuente encontrar ciclistas con bicis de 29” que no modifican la posición del manillar respecto a su antigua bici de 26”, es decir, que si llevaban la potencia hacia arriba y 2 cm de espaciadores siguen llevándolos en la bici de 29”. Esto hace que la posición para pedalear no sea la idónea.

CONCLUSIONES:

Posiblemente éste sea el primer experimento pseudocientífico realizado en el que se compare el rendimiento de estos dos tipos de bici controlando la intensidad del pedaleo mediante un medidor de potencia. Los resultados indican que, para un mismo nivel de esfuerzo, la bici de 29” resulta más rápida que la de 26” cuando se trata de dar pedales en llano o en subida. En descenso, los resultados obtenidos han resultado poco clarificadores, por lo que es complicado sacar conclusiones debido a que existen variables incontrolables en este tipo de estudio.
La elección de un tipo de bici u otra se debe realizar en función de los objetivos de cada ciclista, optando por las ruedas más grandes cuando el rendimiento sea la prioridad y por las pequeñas cuando el objetivo sea la diversión en bajadas trialeras. Para un ciclista rutero, las dos bicis pueden ser una buena opción.

Agradecimientos:
A Tamalpais SL por la cesión de los bujes Powertap.
A Specialized España por la cesión de las bicis de prueba.
A los 8 probadores por su esfuerzo, su interés y por todo lo que se mojaron para llevar a cabo este artículo: Jorge Blasco, David Alonso, Guillermo Ferrete, Óscar Vázquez, Nacho Garrote, Juan Revenga, Alejandro Guisasola y Carlos Alonso.

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