Texto: Benito Olmo

Según Olivier de Schutter, experto sobre el derecho a la alimentación de Naciones Unidas, en la actualidad las dietas poco saludables ya suponen un riesgo para la salud mayor que el tabaco. Dada la profusión de artículos y estudios sobre planes de alimentación que salen a la luz prácticamente cada día, cada vez somos más los que demandamos información clara y veraz sobre la alimentación saludable y eficiente y su aplicación a nuestras exigencias diarias.

La Guía de alimentación para runners, de Albert Grabulosa, propone una serie de sencillos preceptos para los amantes del running fácilmente extrapolables al resto de la población con el objetivo de fijar unas bases nutricionales óptimas con las que afrontar con garantías nuestro gasto energético diario. Porque no se puede cambiar la genética, pero sí optimizar los descansos, los hábitos alimenticios y, en definitiva, nuestro estilo de vida hasta conseguir unos resultados óptimos desde el punto de vista de la salud y el rendimiento deportivo.

17463gAlbert Grabulosa propone desconfiar de los planes de alimentación «exóticos» y revolucionarios e instalarse en lo cercano, lo de siempre. Porque los buenos planes se caracterizan precisamente por pasar desapercibidos, ser razonables y no imponer restricciones severas, castigos ni «penitencias». Partiendo de este principio, propone la dieta mediterránea como principal fuente de nutrientes, moderando el consumo proteico y tomando los hidratos de carbono como materia prima de nuestra central energética. Del mismo modo nos invita a descubrir y experimentar con nuevos alimentos cuyas bondades están comenzando a salir a la luz, colocándolos en los puestos más altos de la clasificación alimentaria, como puede ser la quinoa, el trigo sarraceno, el tofu o el amaranto.

Con un lenguaje cercano y sin entrar en complejos procesos químicos ni en cálculos exactos de los gramajes recomendados, Grabulosa consigue elaborar una guía tremendamente útil que puede convertirse en el libro de cabecera para muchos amantes del running asegurando que las pautas alimenticias para conseguir un rendimiento óptimo no deben basarse en una intervención puntual, sino que pueden estar integrados en un estilo de vida saludable.

Del mismo modo, sostiene que no existe un plan de alimentación universal e idóneo para todo el mundo, sino muchas opciones válidas e igual de aconsejables. Por lo tanto, la Guía de alimentación para runners no se empeña en ofrecer menús elaborados, sino puntos de partida adaptables a las preferencias y hábitos de cada individuo.

Grabulosa no limita sus preceptos al día a día, sino que además incluye varios consejos orientados a la competición deportiva, desde la semana antes de la carrera hasta el momento de la recuperación al cruzar la meta, pasando por las horas previas y el tránsito por los puestos de avituallamiento. También hace referencia a la suplementación deportiva y habla de geles, aminoácidos, creatina, etc. conformando un valioso apéndice que resultará muy práctico tanto para el runner aficionado como para quien compita de forma profesional.

Una lectura muy aconsejable, por tanto, para todos aquellos que quieran ir un paso más allá de la consecución de una buena forma física y persigan un estilo de vida sano. La Guía de alimentación para runners es una gran ayuda para correr más y mejor, una herramienta fundamental para los aficionados a devorar kilómetros o para quien, sencillamente, quiera vivir mejor.