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Texto: Juan Antonio Alegre “Chinotto”

La histórica ciudad de Jerusalén dio la bienvenida a la primavera, el pasado viernes 21 de marzo, dando color a sus calles con una  auténtica marea de corredores. Más de veinticinco mil atletas participaron en las distintas competiciones que se celebraron en la ciudad sagrada para los fieles de las tres grandes religiones monoteístas (cristianos, judíos y musulmanes). La prueba reina del maratón se vio complementada con una media, un diez mil y un cinco mil metros, posibilitando a los corredores buscar la distancia que mejor se ajustara a sus posibilidades. Algo que hay que valorar mucho más sabiendo que la capital del Rey David se encuentra situada en la cima de las montañas y esperaba un auténtico recorrido rompepiernas.

El alcalde, Nir Barkat, con cinco maratones en sus piernas, es el auténtico “alma mater” de una prueba que alcanzó su cuarta edición y con la que pretende dar un toque de modernidad a Jerusalén, a la vez que sumarla a las grandes ciudades que celebran la mítica prueba del maratón por sus calles. Nir Barkat participó en esta ocasión en la media y sin tiempo para secarse el sudor estuvo presto para colgar la medalla de “finisher” al ganador de los 42,195 kms, el keniano Ronald Kimeli, quien con 2h16m08sg batió el record vigente. En categoría femenina fue la etiope KenDemsmtsehay Mesfin, con 2h47m24s, la que rompió la cinta de ganadora sin muchas florituras, y es que a escasos segundos entraron su compatriota Yachem Lemelem.y la keniana Bulbula Abebech.

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Jerusalén es una ciudad que entremezcla su lado moderno con el histórico legado religioso  de la Ciudad Santa, algo que pudieron ver los corredores. Contemplar el puente de Calatrava o el moderno tranvía contrastó con el paso por el barrio armenio de la “ciudad antigua”. A ella llegaron  tras  entrar por la Puerta de Jaffa, donde sobresale la Torre de David, y la dejaron tras cruzar la puerta de Zion. También disfrutaron de espectaculares vistas de la depresión del Mar Muerto en la distancia o panorámicas más próximas de la dorada cúpula de La Roca o el Monte de los Olivos.

Sin lugar a dudas el Maratón de Jerusalén es una gran manera de practicar deporte y hacer turismo. Por la tarde dependiendo del resultado uno puede acudir al Muro de las Lamentaciones, a la Torre de la Ascensión o recorrer la Vía Crucis (Vía Dolorosa). Y al día siguiente, para recuperar las piernas, imprescindible un baño en el Mar Muerto, donde uno flota sin necesidad de moverse.

Más info:  www.jerusalem-marathon.com

            www.goisrael.es

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